Lipomodelación

Uno de los cambios que con más frecuencia aparecen con el envejecimiento facial es la redistribución y pérdida de grasa localizada en la cara. El tratamiento de estos cambios mediante lipomodelación e injerto graso – microinjertos-, consigue para muchos pacientes la corrección duradera de los cambios por envejecimiento que aparecen alrededor del ojo, la boca, y en las mejillas.

Región periocular: La pérdida de elasticidad de la piel y los tejidos que cubren los pómulos se observa como un aumento del espacio entre el párpado inferior y el pómulo, interpretado normalmente como ojeras. Aparece un espacio hueco, con frecuencia de aspecto apagado, y que en las personas predispuestas se rellena parcialmente con las bolsas de grasa de los párpados inferiores.

Región peribucal y pliegues nasogenianos: El descenso del tejido de las mejillas y pómulos ocasiona que los pliegues que existen entre las mejillas y la nariz – pliegues nasogenianos – sean cada vez más marcados, cambia la posición y aparecen arrugas en la comisura de boca y se pierde la turgencia de los labios, contorno mandibular y mentón.

En algunos pacientes aparecen fenómenos de atrofia grasa en las mejillas y los pliegues nasogenianos. Esto es frecuente en personas que ejercitan algún deporte con intensidad.

El microinjerto de grasa corrige de forma permanente estas dos situaciones . El procedimiento a realizar es mínimamente invasivo, ambulatorio, y sólo requiere un poco de anestesia local en la zona donante de grasa. La corrección es inmediata y la recuperación completa en 24 o 48 horas.

La transferencia de grasa es una técnica potente para corregir cambios localizados del tejido adiposo. Para el tratamiento global de los cambios por envejecimiento facial, habitualmente es necesario combinar varias técnicas, injertos grasos, lipomodelación, tratamiento de la piel y tejidos de sostén con láser, toxina botulínica, acido hialurónico. En casos seleccionados puede ser necesario asociar la corrección quirúrgica de las bolsas de los párpados, o proponer la reposición quirúrgica –minilifting- de las estructuras faciales.

El tratamiento de los cambios faciales por envejecimiento precisa de una planificación individual para cada paciente. La forma del rostro y el patrón de envejecimiento es propio de cada persona y el tratamiento debe adaptarse a cada caso y necesidades. Sobre esta estrategia de tratamiento personalizada debe informarse al paciente y proponérsela.