Hipoplasia mamaria

Se establece el diagnóstico de hipoplasia mamaria  y se recomienda una mamoplastia de aumento, cuando la paciente describe en la consulta la no aceptación del tamaño de sus mamas. La exploración de la paciente demuestra que el tamaño en la mama es escaso para la constitución, altura y perímetro del tórax de la paciente.

La hipoplasia mamaria es asintomática pero puede ocasionar en algunas pacientes malestar psicológico e influir en sus hábitos sociales y de relación. Estos trastornos son más frecuentes si la hipoplasia mamaria está asociada a asimetría o deformidad.

El diagnóstico de hipoplasia mamaria con frecuencia se asocia a asimetria torácica, alteraciones en la prominencia y anchura del esternón, y falta de desarrollo y contracción de la glándula – mama tubular–.

Aumento de pecho

Mamoplastia de Aumento con Prótesis

Si una paciente tiene un tamaño y forma de las mamas que permite el diagnóstico clínico de hipoplasia mamaria, y ella lo solicita, se puede indicar el tratamiento mediante la intervención de mamoplastia de aumento o aumento mamario.

El objetivo quirúrgico es aumentar el volumen mamario y corregir las alteraciones de forma y simetría que la paciente presente. El aumento de mama debe respetar siempre la constitución de la paciente sin buscar la obtención de volúmenes mamarios excesivos que sean incompatibles con un resultado lo más natural posible.

Los implantes mamarios de calidad no deben ser reemplazados periódicamente ni impiden o retrasan el diagnótico temprano del cáncer de mama.

El injerto graso o transferencia de grasa como método para un aumento de pecho es un tratamiento poco invasivo y que ofrece un aumento del pecho sin la utilización de prótesis mamarias. Esta técnica es un opción recomendable para conseguir un aumento moderada o sutil de la forma y volumen del pecho, y al mismo tiempo eliminar los acúmulos de grasa de otras partes del cuerpo.

El tamaño de las mamas y su turgencia o relleno pueden variar como consecuencia de muchos factores, la pérdida de peso, la alimentación, los embarazos, o simplemente por el paso del tiempo. Cuando esto ocurre las mamas se ven más vacías o pierden su forma. También hay mujeres que por su constitución tienen el pecho poco desarrollado o pequeño.

La mamoplastia de aumento o las mastopexias son las formas más frecuentes de conseguir cambios en el tamaño, forma y turgencia del pecho. Son intervenciones quirúrgicas realizadas con anestesia general y que es necesario recomendar cuando el volumen o cambios en las mamas necesarios para la paciente son muy marcados. Cuando los cambios a realizar son más moderados está indicado el injerto de grasa.

El injerto de grasa en la mama es un procedimiento seguro y satisfactorio para pacientes que necesitan cambios en la forma y textura de la mama y que no desean aumentos mayores de una talla de sujetador. Es un procedimiento excelente para recuperar el aspecto juvenil y la naturalidad del propio pecho. La grasa que se injerta se obtiene habitualmente de los acúmulos en caderas, abdomen, región lumbar y muslos; zonas donde se acumula la grasa de reserva difícil de eliminar con dieta. Esta grasa una vez injertada en la mama y estabilizados los cambios permanece en el pecho para siempre contribuyendo al relleno y aumento de volumen. El hecho de no utilizar prótesis de mama proporciona un tacto en todo natural y evita los controles necesarios para las prótesis a largo plazo.

¿Cuándo no se puede recomendar un injerto de grasa en el pecho?

 

  • Se desea un aumento marcado del tamaño del pecho
  • No existen suficientes acúmulos de grasa para injertar
  • El pecho está muy caído
  • Se prevé tener hijos en el plazo de 1 año

¿Cómo es el procedimiento de injerto graso en la mama?

La intervención quirúrgica se puede realizar con anestesia local y sedación. La paciente puede volver el mismo día de la intervención a su domicilio. No son necesarios drenajes y el postoperatorio no es doloroso. El cirujano realiza incisiones de pequeño tamaño – 3 mm-, casi imperceptibles, alrededor de las zonas de acúmulo de grasa. A través de estas incisiones se realiza una liposucción, mediante cánulas muy finas, con las que se obtiene la grasa a injertar. Esta grasa se purifica aislándola de los restos de anestesico local y suero sanguíneo. Una vez purificada se injerta por punción, y de forma ordenada y con cuidado, en las mamas con el objetivo de conseguir la forma y volúmenes deseados.

Después de la intervención se coloca un pequeño vendaje compresivo en las zonas de liposucción y un vendaje de modelado en las mamas.

La paciente se puede reincorporar a su vida cotidiana en 48 horas y a la actividad deportiva en 2 o 3 semanas.

¿Qué se puede esperar de un aumento de mama con injerto graso?

El injerto graso en las mamas contribuye a la recuperación de la turgencia natural de una mama joven. Es especialmente útil para restaurar el volumen de los cuadrantes superiores de la mama y el escote. Es necesario saber que no es la técnica adecuada para grandes aumentos mamarios. En la mayoría de las pacientes más del 70% de la grasa injertada permanece constante y para siempre. Ocasionalmente esta pérdida de grasa puede ser mayor. Varios injertos sucesivos, separados por 3 meses, pueden ser necesarios si se desean cambios más marcados de volumen o forma.