REDUCCIÓN DE PECHO

Hipertrofia Mamaria

Establecemos el diagnóstico de hipertrofia mamaria cuando la paciente presenta un volumen mamario superior al que corresponde a su constitución. Las mujeres con hipertrofia mamaria precisan con frecuencia tallas de sujetador superiores a la 105 y copas amplias.La hipertrofia mamaria puede producir en la paciente problemas funcionales por sobrecarga muscular en la espalda, deformidades en la clavícula y lesiones cutáneas, sobre todo en el pliegue submamario. El peso de la mama también produce habitualmente la una caída o ptosis de la mama superior a 25 cm, medidos desde el cuello al pezón.

Mamoplastia de Reducción

Reducción de Pecho

Si una paciente con hipertrofia de mama presenta los trastornos clínicos descritos se puede indicar el tratamiento mediante la intervención quirúrgica de mamoplastia de reducción o reducción mamaria. El objetivo del tratamiento quirúrgico es reducir el tamaño y peso de la mama – en ocasiones se realizan extirpaciones superiores a los 750/1000 gr por cada mama -, y elevar el tejido mamario y la areola y el pezón a nivel del tercio inferior del tórax. Las cicatrices van a permanecer en su mayor extensión ocultas, en casi todas la pacientes las cicatrices son de buena calidad cuando pasan unos meses, y se ven compensadas con creces por la mejoría funcional que experimentan cuando se reducen sus mamas.
Las pacientes que quieren reducir su pecho pero no renunciar a mantener o conseguir el polo superior de la mama – escote – marcado, se benefician de asociar a la intervención de reducción la colocación de una pequeña prótesis que no va a aportar volumen pero si una mejoría clara del contorno.
Aunque la mayoría de las pacientes acuden a la consulta convencidas de que es la reducción de mama es una intervención dolorosa y agresiva la realidad es muy diferente. Si se ejecuta correctamente el procedimiento quirúrgico de reducción de mama es un procedimiento que ocasiona un nivel muy bajo de dolor y permite una recuperación social y laboral rápida. Esta intervención quirúrgica no aumenta el riesgo de cáncer de mama ni impide el diagnóstico temprano de tumor.

  • Anestesia: General
  • Tiempo de Intervención: 2-3 horas
  • Tiempo Ingreso hospital: 1 día
  • Dolor: No es una intervención dolorosa
  • Postoperatorio: Sujetador a los 4 o 5 días. Recuperación laboral a las 2 semanas
  • Objetivos: Desaparición de la clínicia por hipertrifia inmediata. Recuperación funcional a los 10 días.
  • Forma y tamaño: La forma y el tamaño aproximados de las mamas se observan de manera inmediata.

¿IMPIDE UNA REDUCCIÓN MAMARIA LA LACTANCIA?

La pregunta sobre si se puede dar de mamar después de una operación de pecho es muy frecuente.
Las condiciones que deben darse normalmente para la lactancia son:

  • La glándula mamaria ha de conservar la capacidad funcional.
  • Los conductos de la leche – conductos galactóforos – deben permanecer en su mayoría intactos
  • Se debe conservar la sensibilidad natural de la areola y el pezón
  • Conservación de las terminaciones nerviosas de la mama.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas para realizar una reducción de mama:

  1. Si la reducción de mama se puede realizar sin separar por completo la areola y el pezón del resto de la mama, se pueden conservar la mayoría de los conductos galactóforos intactos y las terminaciones nerviosas sensitivas.
  2. En casos de grandes hipertrofias de mama o mamas muy ptósicas – mamas caídas -, es necesario desplazar por completo la areola y el pezón a su nueva posición. En estos casos no se pueden conservar los conductos galactóforos y las terminaciones sensitivas.

Después de una reducción mamaria la lactancia sólo es posible si se cumplen ciertas condiciones.
El tejido mamario que permanece después de la reducción mamaria debe ser suficiente para asegurar la lactancia.
Después de una reducción de mama puede ser necesario un periodo de tiempo variable para que se reestablezcan la permeabilidad de los conductos galactóforos seccionados y se recupere la sensibilidad de la areola y la erección del pezón
La intervención quirúrgica de reducción de mama o mamoplastia de reducción no impide necesariamente la lactancia, pero puede interferir o impedirla

Conclusión
La intervención quirúrgica de reducción de mama o mamoplastia de reducción no impide necesariamente la lactancia, pero puede interferir o impedirla. Este efecto indeseable es tanto más frecuente como más grande o caído está el pecho.

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¿CUÁNTO TIEMPO DEBE PASAR ENTRE UNA REDUCCIÓN MAMARIA Y EL EMBARAZO?

Es deseable esperar 6 meses tras la lactancia antes de una reducción de mama y, si se desea un nuevo embarazo, esperar 6 meses tras la cirugía.

Después de el parto y después de la lactancia, es deseable esperar al menos 6 meses antes de realizar una intervención quirúrgica de reducción de mama. Durante este tiempo la paciente puede recuperar su peso inicial y se estabilizan los tejidos de la mama.
Por los mismos motivos es necesario esperar al menos 6 meses desde la intervención quirúrgica de reducción de mama hasta iniciar un embarazo.

Embarazo y evolución del resultado de la reducción de pecho

La paciente que se queda embarazada después de una reducción de mama también va a manifestar cambios en las mamas propios del embarazo, aumento de volumen e incremento de la pigmentación en la areola y el pezón. El grado en el que se producen estos cambios es variable de persona a persona.
Si el aumento de peso propio del embarazo está bien controlado, el aumento de tamaño del pecho propio del embarazo no debe producir una pérdida de resultado de la intervención.
La recuperación del peso previo al embarazo va a contribuir a recuperar el tamaño y forma previos.
Si se cumplen estas condiciones la mayoría de las pacientes no requieren intervenciones quirúrgicas secundarias.

Uso de prótesis de mama en la intervención quirúrgica de reducción de mama

En ocasiones es adecuado recomendar a las pacientes que se van a intervenir de una reducción de pecho que asocien a la intervención la implantación de una prótesis de mama.
En estos casos se utiliza un a prótesis de mama de pequeño tamaño. Esta prótesis no aporta un volumen apreciable al pecho, se utiliza para conservar el contorno de la mitad superior de la mama o escote, y sirve también para que el resultado de la intervención sea más estable en el tiempo y con los embarazo o cambios de peso.
La calidad, garantías y características de estas prótesis de mama son idénticas a las utilizada en un aumento de pecho simple. Sólo varia el tamaño que es mucho menor.

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REDUCCIÓN DE PECHO. PRECIOS

¿CÓMO SE JUSTIFICA EL PRECIO DE UNA REDUCCIÓN DE PECHO?

La intervención quirúrgica de mamoplastia de reducción es un procedimiento complejo y que requiere un cirujano plástico con experiencia y un entorno profesional seguro y cualificado.
Los costes necesarios para cumplir estas condiciones son los que determinan el coste final de la intervención o precio de la reducción de mama.

Mamoplastia precio

Los honorarios a pagar en por una paciente que se realiza una intervención de reducción de pecho deben cubrir los costes de quirófano hospitalización, los estudios radiológicos y de preanestesia, los honorarios del anestesista y cirujano y su equipo quirúrgico. También es necesario cubrir los costes de el seguimiento postoperatorio y el cuidado de las cicatrices y los impuestos.
La suma de todos estos costes es lo que determina el precio final de la intervención de reducción de mama.

Los beneficios de una reducción de pecho compensan el precio

Las pacientes que solicitan una intervención de mamoplastia de reducción lo hacen habitualmente para conseguir una calidad de vida con la que interfiere de forma constante el volumen excesivo de sus mamas.
Para cualquier persona la decisión de someterse a una intervención quirúrgica es una decisión importante que sólo se justifica si las consecuencias de la cirugía compensan los riesgos y coste económico.
Una intervención quirúrgica de reducción de mama bien recomendada y bien realizada consigue un resultado muy satisfactorio para las pacientes. Además el resultado y ventajas de la intervención es permanente.

La elección del cirujano plástico responsable es esencial

Elija como responsable de su intervención de reducción de mama un cirujano plástico con Título Oficial en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

  • Infórmese a través de su médico o personas conocidas que tengan referencias de primera mano sobre la capacidad profesional del cirujano que elija.
  • Mantenga una entrevista con el cirujano en persona para estar segura de que coinciden sus expectativas con lo que el cirujano puede hacer.
  • No es recomendable elegir por precio o a través de franquicias o empresas interpuestas entre el paciente y el cirujano responsable.

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OPERACIÓN REDUCCIÓN PECHO

REDUCCIÓN MAMARIA, MUCHO MÁS QUE CIRUGÍA ESTÉTICA

Con frecuencia se considera la intervención quirúrgica de reducción mamaria como un tratamiento que tiene como sólo objetivo la disminución de volumen y peso de las mamas. Es cierto que este es el objetivo principal y la causa de la intervención, pero afortunadamente la elección adecuada de la cantidad de mama a extirpar y del diseño y técnica a utilizar, coinciden con el mejor resultado en forma y naturalidad de la mama reducida.

Es habitual que la paciente que consulta de forma previa a la intervención de reducción de pecho esté predispuesta a conseguir una reducción “lo mayor posible”, asumiendo a cambio cicatrices extensas y de mala calidad, areola y pezón insensibles, despigmentados, y formas y contornos mamarios sin atractivo.

La reducción de pecho es una intervención en la que el diseño preoperatorio es esencial para conseguir la forma y volumen mamarios óptimos para la constitución, edad y tipo de piel de cada paciente.

La extirpación de glándula y piel que se realiza debe ser poco traumática, equilibrada para conseguir el mismo volumen en las dos mamas intervenidas, y respetuosa con la anatomía funcional del pecho. Esta es la única forma de conseguir resultados naturales, y preservar en la mayoría de los casos la sensibilidad natural de la areola y del pezón.

La intervención debe ajustarse de forma individual al tamaño y anchura del tórax de cada paciente, al grado de elasticidad de la piel, a la mayor presencia de tejido glandular o adiposo, y al grado de hipertrofia y ptosis – caída – previo a la cirugía. Una pequeña prótesis puede utilizarse para mantener de forma definitiva el relleno a nivel de la parte superior del pecho o escote. Está prótesis no aporta un volumen apreciable y contribuye a conseguir los objetivos de la intervención.

Las cicatrices de la reducción de mama están siempre presentes. Para prevenir y conseguir que sean de la mayor calidad posible nunca deben utilizarse como sutura para la piel las grapas o los puntos individuales. Un diseño quirúrgico adecuado y la incorporación de programas de prevención y cuidados específicos para la cicatriz en las pacientes operadas, es esencial para evitar la aparición de cicatrices de mala calidad.

La reducción mamaria es compatible con la obtención de una mama de volumen adecuado a la paciente y de aspecto natural y atractivo.

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POSTOPERATORIO MAMOPLASTIA

EL PROCESO DE RECUPERACIÓN DE UNA CIRUGÍA DE REDUCCIÓN DE PECHO

Las fases de una intervención quirúrgica que más molestias pueden ocasionar a un paciente son el postoperatorio y la recuperación de la intervención. La mayoría de los pacientes necesitan una recuperación rápida y completa que les permita volver a sus hábitos cotidianos, incorporarse de forma activa al trabajo y reanudar la práctica de deporte.

Las pacientes que consultan para informarse sobre la intervención quirúrgica de reducción de pecho expresan con frecuencia el convencimiento de que ésta es una cirugía incómoda, dolorosa y de lenta recuperación. Afortunadamente, si la intervención se realiza de forma correcta y cuidadosa, la recuperación es indolora, rápida y las complicaciones muy pocos frecuentes.

La intervención quirúrgica de reducción mamaria se realiza con anestesia general. Tras la intervención se dan las siguientes recomendaciones:

  • A las 3 horas de salir del quirófano se recomienda a la paciente que se levante de la cama y empiece a sentarse y andar. Levantarse de forma precoz evita dolores de espalda por encamamiento y la aparición de mareos o cuadros de hipotensión. Tampoco perjudica a las mamas ni produce dolor.
  • Para mayor comodidad de la paciente, se mantiene el ingreso en el hospital la noche del día de la intervención. La mañana siguiente la paciente abandona el hospital manteniendo un vendaje que aporta comodidad y seguridad durante los 3 o 4 primeros días del postoperatorio.
  • Aunque se recomienda paracetamol como analgésico, las pacientes raramente sienten dolor durante el postoperatorio en casa. En esta fase las se puede salir a la calle y dar un paseo.

En cuanto a los plazos que se programan tras la intervención, la paciente que confía en Diagonal Centro Quirúrgico experimente un seguimiento total y una rápida recuperación:

  • En la primera revisión en consulta, a los 4 o 5 días de la intervención quirúrgica, se retira el vendaje y se sustituye por el sujetador. En este momento la paciente ya puede ver la forma, posición, tamaño de las mamas y la nueva talla de sujetador que le corresponde. No es necesario retirar suturas, no se usan drenajes, sólo es necesario revisar la herida quirúrgica por seguridad.
  • A los 8 días de la intervención es posible ducharse con normalidad.
  • A los 10 o 12 días la cicatrización de las heridas es completa. En este momento se puede reanudar la actividad laboral si ésta no es muy exigente físicamente.
  • A partir de las 2 semanas de la intervención la recuperación es completa.
    Las pacientes a veces preguntan por sensación de pinchazo leve o quemazón en la parte lateral de la mama coincidente con la menstruación o en épocas de frío. Estas molestias desaparecen espontáneamente en el plazo de 1 o 2 meses. El pezón puede ser también muy sensible las primeras semanas del postoperatorio, sensibilidad parecida a la del periodo de lactancia. Sólo excepcionalmente se han descrito cuadros de dolor intenso o prolongado en las mamas intervenidas; en estos casos es necesario mantener la supervisión de la paciente y establecer el diagnóstico diferencial con otras causas posibles de dolor independientes de la cirugía.

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¿ES DOLOROSA UNA REDUCCIÓN DE PECHO?

Hipertrofia mamaria

Se diagnostica de “hipertrofia mamaria” a las pacientes que presentan un excesivo volumen de las mamas. La hipertrofia mamaria va prácticamente siempre acompañada de la caída o “ptosis” del pecho. La areola se sitúa a una distancia superior a los 25 cm del cuello o horquilla esternal.
La posición demasiado baja del pecho, y el exceso de volumen y peso de las mamas origina la sobrecarga de la columna vertebral a nivel cervical y dorsal. Esta sobrecarga mantenida y las posturas que adopta la paciente para compensarla y/o disimular el volumen del pecho, ocasionan dolor crónico en el cuello y la espalda.

Reducción de mamas

La “mamoplastia de reducción” es la intervención quirúrgica necesaria para eliminar el exceso de volumen del pecho y al mismo tiempo situar las mamas en la posición que les corresponde a la altura del tórax. La nueva posición de las mamas contribuye a la mejoría o desaparición de dolor en los hombros, cuello y espalda, tanto como la pérdida de volumen y peso.
Las pacientes con hipertrofia de mama necesitan utilizar sujetadores de tallas grandes y copa amplia, incómodos, que crean marcas y surcos a nivel de las clavículas y que no son capaces de mantener de forma constante el pecho a nivel torácico. Esta situación limita la forma de vestir, la comodidad o posturas durante el sueño a la vez que impide la realización de determinados ejercicios, como la carrera. También es habitual la aparición de cuadros inflamatorios o infecciosos – intértrigo – en las épocas más calurosas del año.
La intervención quirúrgica de reducción de pecho no es una intervención dolorosa. El postoperatorio es prácticamente siempre cómodo y sólo limitado por los apósitos que deben mantenerse entre una semana y 10 días. En las pacientes que no han desarrollado un deterioro articular vertebral la desaparición de la clínica de dolor se produce habitualmente en la primera semana del postoperatorio. En los casos en que existe degeneración articular o hernias discales, las pacientes describen casi una de forma constante la mejoría de la clínica de dolor.
La intervención quirúrgica es un procedimiento gratificante. Permite con poco riesgo quirúrgico una evidente y definitiva ganancia en calidad de vida para la paciente.

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