Cuando las varices son muy gruesas o el paciente padece insuficiencia venosa grave, el tratamiento conservador con láser, y en casos seleccionados con escleroterapia, no es el adecuado. En esta situación se debe proponer el tratamiento quirúrgico de las varices.

El tratamiento quirúrgico de las varices es un procedimiento realizado con anestesia loco-regional – raquianestesia – , y consiste en la extirpación y ligadura de las venas afectadas. Se realizan pequeñas incisiones de un 1 a 4 cm de diámetro en la ingle y cerca de donde están las venas varicosas. Es a través de estas incisiones por donde se ligan y extraen las venas afectadas o varices.

La circulación de las piernas no se verá afectada por esta extracción, las venas sanas restantes son capaces de volver a dirigir de forma correcta el flujo sanguíneo.

El alta del hospital habitualmente es posible el mismo día o el día siguiente a la intervención. La recuperación de la intervención quirúrgica se completa, según cada caso, entre los 15 días y el mes después de la cirugía. Con frecuencia se recomiendan medias de compresión durante una o dos semanas.