Es frecuente que una persona no esté conforme con la forma o tamaño de su nariz. Operarse la nariz por motivos exclusivamente estéticos es un  procedimiento que se demanda con frecuencia a los cirujanos plásticos. La evaluación de cada paciente, de sus expectativas y de las posibilidades reales de la cirugía en su caso deben guiar todo el proceso de atención. Operar sin motivo justificado no consigue nada más que empeorar el aspecto del paciente.

           De todas las regiones del cerebro de un ser humano, la más antigua es la que interpreta los olores. La capacidad olfatoria de la mayoría de mamíferos terrestres, es por lo común acusada, y contribuye de forma decisiva en los mecanismos de alimentación, reproducción, relación y supervivencia. A medida que las especies evolucionan y adquieren o mejoran otros sentidos , como la visión y la audición, el olfato deja de ser indispensable para la vida. El hombre es una especie con gran capacidad visual, aceptable capacidad auditiva y pobre capacidad olfatoria.

            La nariz contiene los órganos sensoriales del olfato, mucosa olfatoria, y está diseñado para recoger, humedecer y calentar el aire que respiramos. No deja de ser chocante que el  rasgo de la cara, que representa en el exterior la parte más arcaica y animal del cerebro, sea también el que contribuye de forma determinante al aspecto global del rostro. Aspecto que es muy importante para un animal visual como el hombre.

            Las personas nos reconocemos unas a otras por el  rostro, interpretamos en él agrado o rechazo, familiaridad o desconocimiento, anticipamos el carácter o estado de ánimo del individuo que tenemos delante, y actuamos en consecuencia. La importancia del físico en las relaciones humanas es algo innato y además favorecido y estimulado por nuestro entorno social y cultural. El buen aspecto se ha convertido, con matices, en una necesidad y en un bien de consumo. La medicina actual disfruta de la capacidad de realizar cambios en la forma de la cara y del cuerpo. Esta capacidad ha llevado a la medicina a ser diana de la demanda social de figura y cara más agradables.

            En medicina no existe un tipo de nariz normal. Tampoco existe un tipo de nariz anormal, grande, pequeña, o de forma estricta bonita o fea. Un rostro nos resulta más agradable cuando es fácil percibir armonía entre todos sus componentes, orejas, ojos, cejas, pliegues, boca, pómulos, mejillas, mentón y nariz; tanto de frente como de perfil. Es preciso saber percibir en un rostro que es lo que determina la disminución o pérdida de armonía y cual es la mejor y más adecuada contribución médica o quirúrgica a realizar.

            La intervención quirúrgica sobre la nariz -rinoplastia- por motivos estéticos, y en ocasiones para mejorar la capacidad de respirar, es uno de los procedimientos que con frecuencia demandan las personas que acuden a la consulta del especialista. Se ve como desagradable la nariz grande en relación al resto del rostro, la que tiene un dorso o giba acusados, las narices con la punta caída, o muy redonda – nariz porreta -, los casos en que el tabique nasal llega más abajo que las alas de la nariz. El cirujano debe evaluar al paciente, si padece enfermedades, si su petición de mejora es realizable y si sus expectativas son reales. Por desgracia hay personas que solicitan una intervención esperando conseguir una nariz “a la carta”, es decir una nariz como la de tal fotografía o como la de tal o cual personaje; el médico debe decidir si tal opción es posible o deseable y si no es así disuadir al paciente. Operar sin motivo justificado no consigue nada mas que empeorar el aspecto del paciente.

            La rinoplastia es una intervención quirúrgica que mejora la capacidad de respirar o modifica la forma de la nariz. Las estructuras anatómicas de la nariz, tabique cartilaginoso, huesos nasales, cartílagos de la punta nasal…, son operadas por el cirujano que realiza los cambios necesarios para conseguir el resultado final deseado. En los casos en los que la deformidad no es muy marcada la intervención no deja cicatrices visibles y puede realizarse con anestesia local y sedación si el paciente no desea someterse a anestesia general. Durante unos días es preciso que la persona operada soporte unos tapones de gasa dentro de la nariz y una férula que cubre la nariz y la protege de los golpes.

            Si la intervención se decide de forma adecuada y se realiza de forma rigurosa las complicaciones son infrecuentes. Pero es preciso no olvidar que todos los procedimientos médicos y quirúrgicos, aunque sean por motivos exclusivamente estéticos, conllevan riesgo de complicaciones. Las complicaciones de sangrado, hematoma, infección, y deformidad por mala indicación o mala técnica quirúrgica pueden traducirse en el caso de la persona operada de la nariz en un  severo trastorno de su aspecto físico.

            De todas formas, y antes de decidirse por una operación, es preciso pensar que una nariz puede no ser la de nuestros sueños, pero a lo mejor la pobre no es la responsable del permanente gesto de aburrimiento o desgana del rostro.

 

Joan Ramón Benítez i Goma

Director del Centro Quirúrgico Diagonal y de la unidad de cirugía laser en Láser Diagonal