REDUCCIÓN
DE PECHO
REDUCCIÓN DE PECHO
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Se diagnostica de “hipertrofia mamaria” a las pacientes que presentan un excesivo volumen de las mamas. La hipertrofia mamaria va prácticamente siempre acompañada de la caída o “ptosis” del pecho.
El objetivo de la intervención quirúrgica de mamoplastia de reducción es reducir el tamaño y peso de la mama y elevar el tejido mamario y la areola y el pezón.
La mamoplastia de reducción consigue mejorar la calidad de vida de las pacientes que quieren corregir el volumen excesivo de sus mamas. Los cambios establecidos por la intervención son habitualmente permanentes y muy satisfactorios.
El Dr. Joan R. Benítez especialista en cirugía plástica, reparadora y estética y máster en senología y patología mamaria es el responsable de la intervención quirúrgica de mamoplastia de reducción.
El Dr. Joan Benítez atiende e interviene personalmente a sus pacientes, ofreciendo una asistencia profesional acreditada con más de 25 años de experiencia.
La intervención siempre se realiza con las mayores garantías posibles de conservación de la función natural del seno, sensibilidad y lactancia. La elección del diseño y la técnica quirúrgicos deben permitir que la mama reducida, además de disminuir de tamaño, conserve la mejor forma y naturalidad posibles. La reducción mamaria es compatible con la obtención de una mama de volumen adecuado a la paciente y de aspecto natural y atractivo.
El procedimiento quirúrgico de reducción de mama produce un nivel muy bajo de dolor y permite una recuperación social y laboral rápida.
El diagnóstico de hipertrofia mamaria se establece cuando la paciente presenta un volumen mamario superior al que corresponde a su constitución. Las mujeres con hipertrofia mamaria precisan con frecuencia tallas de sujetador y copas grandes.
La hipertrofia mamaria puede producir en la paciente problemas funcionales por sobrecarga muscular en la espalda, deformidades en la clavícula y lesiones cutáneas. La sobrecarga muscular mantenida y las posturas que adopta la paciente para compensarla y/o disimular el volumen del pecho, ocasionan dolor crónico en el cuello y la espalda. El peso de la mama también produce habitualmente la una caída o ptosis de la misma.
Si una paciente con hipertrofia de mama presenta los trastornos clínicos descritos se puede indicar el tratamiento mediante la intervención quirúrgica de mamoplastia de reducción o reducción mamaria.
Elija como responsable de su intervención de mamoplastia de reducción un cirujano plástico con Título Oficial en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.
Infórmese a través de su médico o personas conocidas que tengan referencias de primera mano sobre la capacidad profesional del cirujano que elija.
Mantenga una entrevista con el cirujano en persona para estar segura de que coinciden sus expectativas con lo que el cirujano puede hacer.
No es recomendable elegir por precio o a través de franquicias o empresas interpuestas entre el paciente y el cirujano responsable.
Las cicatrices de la reducción de mama están siempre presentes. Para prevenir y conseguir que sean de la mayor calidad posible nunca deben utilizarse como sutura para la piel las grapas o los puntos individuales.
Un diseño quirúrgico adecuado y la incorporación de programas de prevención y cuidados específicos para la cicatriz en las pacientes operadas, es esencial para evitar la aparición de cicatrices de mala calidad. En Diagonal Centro Quirúrgico ofrecemos a todas nuestras pacientes intervenidas de mamoplastia de reducción un programa específico para el tratamiento precoz con láser -LASH- “Laser assisted skin healing”
Las cicatrices van a permanecer en su mayor extensión ocultas. Son de buena calidad en casi todas las pacientes, y se ven compensadas con creces por la mejoría funcional y estética conseguida.
La mayoría de las pacientes acuden a la consulta convencidas de que es la reducción de mama es una intervención incómoda, dolorosa y de lenta recuperación. La realidad es muy diferente.
Si la intervención se realiza de forma correcta y cuidadosa, la recuperación es indolora, rápida y las complicaciones muy pocos frecuentes.
A las 3 horas de salir del quirófano se recomienda a la paciente que se levante de la cama y empiece a sentarse y andar. Levantarse de forma precoz evita dolores de espalda por encamamiento y la aparición de mareos o cuadros de hipotensión. No perjudica a las mamas ni produce dolor.
La mañana siguiente a la cirugía la paciente abandona el hospital manteniendo un vendaje que aporta comodidad y seguridad durante los 3 o 4 primeros días del postoperatorio. Aunque se recomienda paracetamol como analgésico, las pacientes raramente sienten dolor durante el postoperatorio en casa. En esta fase las se puede salir a la calle y dar un paseo.
En la primera revisión en consulta, a los 4 o 5 días de la intervención quirúrgica, se retira el vendaje y se sustituye por el sujetador. En este momento la paciente ya puede ver la forma, posición, tamaño de las mamas y la nueva talla de sujetador que le corresponde. No es necesario retirar suturas, no se usan drenajes, sólo es necesario revisar la herida quirúrgica por seguridad.
A partir de las 2 semanas de la intervención la recuperación es completa.
Las pacientes a veces preguntan por sensación de pinchazo leve o quemazón en la parte lateral de la mama coincidente con la menstruación o en épocas de frío. Estas molestias desaparecen espontáneamente en el plazo de 1 o 2 meses. El pezón puede ser también muy sensible las primeras semanas del postoperatorio, sensibilidad parecida a la del periodo de lactancia.
La pregunta sobre si se puede dar de mamar después de una operación de pecho es muy frecuente.
En la mayoría de las pacientes se pueden conservar las estructuras anatómicas necesarias para mantener la función de secreción mamaria y por tanto la posibilidad de la lactancia.
Puede ser necesario un periodo de tiempo variable para que se reestablezcan la permeabilidad de los conductos galactóforos seccionados y se recupere la sensibilidad de la areola y la erección del pezón.
La intervención quirúrgica de reducción de mama o mamoplastia de reducción no impide necesariamente la lactancia, pero puede interferirla.
La paciente que se queda embarazada después de una reducción de mama tiene también los cambios en las mamas propios del embarazo: aumento de volumen e incremento de la pigmentación en la areola y el pezón.
El grado en el que se producen estos cambios es variable de persona a persona. Si el aumento de peso propio del embarazo está bien controlado, el aumento de tamaño del pecho propio del embarazo no debe producir una pérdida de la forma de la mama. La recuperación del peso previo al embarazo va a contribuir a recuperar el tamaño y forma previos. Se recomienda esperar al menos 6 meses desde la intervención quirúrgica hasta iniciar un embarazo.
Si se cumplen estas condiciones la mayoría de las pacientes no requieren intervenciones quirúrgicas secundarias.
DR. JOAN BENÍTEZ GOMÁ
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.
Responsable de la Unidad de Cirugía Plástica y Estética de Diagonal Centro Quirúrgico.
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