REDUCCIÓN MAMARIA: MEJORA EN LA CALIDAD DE VIDA DE PACIENTES CON EXCESO DE PECHO

NUEVAS INVESTIGACIONES SOBRE LA RELACIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE REDUCCIÓN MAMARIA CON LA MEJORA DE LA CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES CON EXCESO DE PECHO.

La hipertrofia mamaria es una situación clínica muy asociada a un importante sufrimiento físico y emocional de las mujeres que la padecen. La cirugía de reducción mamaria es un procedimiento frecuente en cirugía plástica que generalmente se realiza no solo para lograr una apariencia más estética de la mama, sino también para disminuir los síntomas asociados a la hipertrofia mamaria, como la aparición de eccemas e infecciones en la piel bajo el pecho (intertrigo), dolor de espalda y hombros, limitaciones en la actividad física y malestar psicológico.

Para aquellos procedimientos quirúrgicos que cambian la forma del cuerpo, como ocurre en la cirugía de reducción mamaria, resulta fundamental investigar los beneficios funcionales, así como la satisfacción de la paciente con los resultados físicos y psicológicos tras la intervención. Aunque la mamoplastia de reducción es un procedimiento seguro, no se puede excluir en algunos casos la posibilidad de presentación de complicaciones posoperatorias como problemas de cicatrización de heridas, necrosis grasa, seromas, entumecimiento del pezón, pérdida areolar e infecciones. La obesidad es uno de los factores de riesgo que se cree que contribuye a la presentación de estas complicaciones.

 

Existe una considerable cantidad de literatura científica sobre la mejora de la calidad de vida tras una intervención de reducción mamaria y se ha demostrado que esta cirugía tiene un beneficio significativo para las mujeres con hipertrofia mamaria, ya que proporciona alivio de los síntomas y mejora del bienestar general. Sin embargo, ningún estudio parece haber examinado hasta la fecha la relación entre la mejora de la calidad de vida y el tiempo transcurrido después de la operación. La mayoría de las evaluaciones de calidad de vida realizadas después de la cirugía mamaria no consideran el tiempo como factor o realizan la evaluación mucho después de terminado el período de recuperación. El estudio realizado por Yaacobi y colaboradores (2021) es el primero en explorar esta relación. Los resultados de esta investigación muestran que la mejora experimentada en la calidad de vida tras la intervención de reducción mamaria es rápida e independiente del tiempo postoperatorio transcurrido.

Para analizar la calidad de vida de las pacientes después de una reducción mamaria y examinar si ésta cambia en función del tiempo posoperatorio los autores utilizaron la Encuesta de Estado de Salud SF-36.

El dolor de espalda y hombros son los síntomas principales resultantes de unas mamas grandes, pesadas y ptósicas o caídas antes de la mamoplastia de reducción. La mejora en la calidad de vida experimentada tras la intervención está directamente influenciada por el alivio de estos síntomas. En este estudio se evaluó la mejora de la calidad de vida de las pacientes y el alivio del dolor de espalda después de someterse a una cirugía de reducción mamaria, centrándose en el tiempo transcurrido desde la cirugía.

Este estudio incluyó a 55 pacientes femeninas que se habían sometido a una cirugía de reducción mamaria realizada por un mismo cirujano y con el mismo procedimiento técnico (reducción del pedículo superior-medial). De ellas, 50 pacientes cumplimentaron la encuesta de salud SF-36 de forma anónima para los investigadores (tasa de respuesta del 90%). La SF-36 es una encuesta de salud multipropósito, validada y autoinformada que mide 8 dominios de la salud: el funcionamiento físico, el dolor corporal, las limitaciones del rol debido a problemas de salud física, las limitaciones del rol debido a la salud personal o emocional, la salud mental general, el funcionamiento social, la energía/fatiga y la percepción de salud general. La escala proporciona 2 puntuaciones resumidas, una puntuación del componente físico y una puntuación del componente mental. Las puntuaciones resultantes se estandarizaron según la puntuación media de la población general. También se registraron los datos demográficos de las pacientes y otros factores, incluido el índice de masa corporal, la cantidad de tejido resecado de cada mama, la existencia o no de procedimientos concurrentes y las complicaciones. La edad media de las pacientes del estudio fue de 44,06 años y la cantidad media de tejido mamario resecado fue de 487,22 g para la mama derecha y 472,72 g para la mama izquierda.

 

Las pacientes se dividieron en tres grupos de acuerdo con el tiempo transcurrido desde la cirugía hasta la cumplimentación de la encuesta SF-36: tiempo inferior a tres meses, de tres a doce meses y tiempo superior a 12 meses.

Los resultados del estudio mostraron que todas las pacientes quedaron satisfechas con la nueva forma de su pecho; cuatro pacientes de las cincuenta no estaban satisfechas con el tamaño de sus mamas y sentían que su pecho había sido insuficientemente reducido. No se encontró correlación entre la cantidad de tejido mamario extirpado y la mejoría de los síntomas físicos.

Ningún paciente informó complicaciones posoperatorias importantes, incluidas infecciones, seroma, necrosis grasa o pérdida areolar. No hubo problemas de cicatrización de heridas que requirieran intervención distinta al tratamiento conservador.

Las puntuaciones de las pacientes en la encuesta SF-36 después de la operación en relación con la puntuación preoperatoria indicaron una mejora que era independiente del tiempo transcurrido desde la operación en los 3 grupos.

 

Las pacientes obtuvieron puntuaciones significativamente más altas (mejor calidad de vida) en 5 de las 8 subescalas de la encuesta SF-36 después de la operación. Estas subescalas fueron: función física, limitación de roles (mental y física), funcionamiento social y dolor. Las mejoras en las escalas de energía, salud general y bienestar emocional, si bien mostraron puntuaciones superiores tras la intervención, no fueron significativas.

Los resultados mostraron que, si bien la reducción de pecho es un procedimiento que trata principalmente los síntomas físicos de la hipertrofia mamaria, en este estudio las pacientes no sólo mostraron una mejoría en los síntomas físicos, sino también en los síntomas psicosociales como la autoestima.

Aunque la evaluación de las operaciones de cirugía plástica en general se ha realizado tradicionalmente al menos un año después de la intervención, cuando se esperan los resultados estéticos finales, es necesario considerar que la reducción de mama tiene la particularidad de ir dirigida a mejorar los síntomas musculoesqueléticos, además de la mejora estética de las mamas. Estos síntomas experimentan una rápida mejoría tras la intervención y por ello sería más ajustado a la realidad comparar la mejora postoperatoria no con los plazos de un procedimiento estético, sino con los plazos habituales de un procedimiento ortopédico, cuyo objetivo es aliviar síntomas comparables y del que se espera que resulte en una mejoría rápida. Hay dos razones principales para esto: primero, la influencia mecánica de la operación es inmediata. La reducción y elevación del montículo mamario en el tórax reduce la carga mecánica en la espalda y los hombros, aliviando así los síntomas típicos asociados con los senos grandes. Segundo, este tipo de cirugía, especialmente en esta población aquejada de una hipertrofia mamaria, puede producir diferencias estéticas dramáticas que se aprecian ya en la retirada del vendaje en la primera cura tras la intervención.

Al producir esta rápida mejora y reducción del dolor de espalda y cuello, la intervención de reducción mamaria va a reducir el consumo de medicación para aliviar el dolor, como por ejemplo antiinflamatorios no esteroideos. También se produce una vuelta al trabajo potencialmente rápida, porque el periodo de recuperación es corto y el paciente, a diferencia de lo que ocurre en otros procedimientos estéticos, se reincorpora a su trabajo en un mejor estado funcional que antes de la operación.

En este estudio se observó que la mejora de la calidad de vida a largo plazo no dependía de la cantidad de tejido mamario resecado, y que incluso aquellos casos en los que se extirpó menor cantidad de tejido mamario, la intervención condujo igualmente a una clara mejora y satisfacción posoperatoria.

Como conclusión cabe destacar que el trabajo de Yacoobi y colaboradores muestra que la reducción mamaria mejora los síntomas relacionados con las mamas y el bienestar de las pacientes, y que estas mejoras aparecen ya en el período postoperatorio temprano. Las puntuaciones de la encuesta SF-36 arrojan mejoras en todos los campos de la salud tras la intervención: funcionamiento físico, limitaciones de roles, energía, bienestar emocional, funcionamiento social, dolor y salud general y todas estas mejoras se observaron en los tres grupos, independientemente del tiempo transcurrido después de la cirugía.

En esta misma línea, en un estudio posterior Bragina y colaboradores (2023) realizaron un estudio retrospectivo de 107 pacientes operadas de hipertrofia mamaria. Se evaluó el dolor con una escala VAS (Visual Analog Scale) antes de la intervención. Después de la intervención (intervalo de seguimiento entre 18 y 90 meses, con una media de 56 meses) se determinó de nuevo la severidad del dolor en la escala VAS, se cumplimentó por las pacientes un cuestionario de calidad de vida (EQ-5D 3L), y se realizó también la determinación del índice de discapacidad del cuello (Neck-Disability Index) para evaluar las molestias en esta zona.

Los resultados de este estudio mostraron una mejora en el nivel de dolor de espalda que pasó de una puntuación media en la escala VAS de 7,2 antes de la operación a 1,6 de media después de la reducción mamaria. El Índice de discapacidad del cuello se redujo tras la intervención de un porcentaje medio del 43,8% de discapacidad a un 10,8%. El 93% de las pacientes estudiadas se mostró satisfecha o muy satisfecha con el resultado de la operación.

En conclusión, este estudio demuestra que se puede lograr una alta tasa de satisfacción de las pacientes intervenidas de reducción mamaria y que las quejas clínicas de dolor de espalda y cuello asociadas con la hipertrofia mamaria se pueden tratar con una tasa de éxito muy alta mediante esta intervención.

  • Yaacobi, D., Olshinka, A., Shachar, T., Lvovsky, A., Shay, T., Hadanny, A., & Ad-El, D. D. (2021). Is Time a Factor in Quality of Life Improvement Following Breast Reduction?. Aesthetic Surgery Journal, 41(7), NP758-NP762.
  • Bragina, L., Koehl, P., Dietrich, M., & Schuh, A. (2022). Does reduction mammoplasty improve neck pain and quality of life?. Schmerz (Berlin, Germany), 37(2), 134-140.
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