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La importancia de frenar al sol

Andalucía es una de las áreas geográficas con mayor insolación de Europa. El incremento de las actividades al aire libre, la costumbre de tomar el sol para broncearse, o el gran número de personas que trabaja en el campo en nuestra Comunidad, hacen necesario conocer los riesgos de exponerse al sol sin tomar las medidas de protección adecuadas.

Hasta hace al menos 100.000 años nadie se puso moreno. Los primeros representantes de nuestra especie, nativos de África, mostraban con toda seguridad y como fenómeno adaptativo a la elevada insolación de su hábitat un alto grado de pigmentación de la piel. Es decir tenían la piel muy oscura o negra.

Desde los 100.000 años a.c. hasta los 10.000 años a.c. la población de la especie humana creció de forma paulatina y se expandió y adaptó al resto del planeta. Durante 90.000 años nuestros antepasados cambiaron lentamente su forma externa según el hábitat en el que vivían. Los habitantes de zonas geográficas con moderada o baja insolación pudieron sobrevivir con cambios en la piel que suponen un menor nivel de defensa ante las radiaciones ultravioleta: menos glándulas sebáceas o sudoríparas, piel más delgada, piel blanca o poco pigmentada. Los cabellos y ojos claros se asociaron con frecuencia a la escasa pigmentación cutánea.

¡Cuidado! Si eres pelirrojo o de piel blanca estás más indefenso

Son las personas pelirrojas y las de piel blanca con el pelo y los ojos muy claros las más indefensas frente a una exposición al sol. No es posible ver bronceada a una persona con este tipo de piel, sólo se quema. La mayoría de los habitantes de los países del litoral mediterráneo presentan un grado de adaptación intermedio a las radiaciones solares: piel con escasa o intermedia pigmentación, ojos y pelo oscuros. Así, la piel de las personas adultas de origen mediterráneo puede tolerar la exposición ocasional al sol, pero no está preparada para defenderse de exposiciones continuadas o estacionales intensas por motivos laborares, de ocio o belleza.

Los rayos ultravioletas del sol tienen la capacidad de estimular la producción del pigmento natural de la piel o melanina. La melanina es un pigmento que se acumula en las capas superficiales de la piel y hace variar el color de la misma a un tono más oscuro. Es esta variación de color lo que conocemos como bronceado.

Un acusado bronceado es una intensa agresión a la piel

El bronceado de la piel es un cambio transitorio, que con independencia de su intensidad nunca supone un nivel de defensa suficiente frente al efecto nocivo de las radiaciones solares. La persona que después de varias semanas consigue un acusado bronceado no solo no puede pensar que está preparada para resistir de forma continuada al sol, sino que además debe saber que ha permitido una intensa agresión a su piel durante todo ese tiempo.

La capacidad de reparación de la piel no es ilimitada

La piel es un órgano con elevada capacidad de reparación, se recupera rápida y repetidamente de las agresiones y daños que sufre. Sin embargo, esta capacidad de reparación no es ilimitada, el efecto mantenido de los rayos ultravioleta acelera el proceso de envejecimiento natural y provoca cambios cutáneos que en muchos casos no son reversibles con el tratamiento.

La piel deteriorada por el sol se atrofia y presenta mayor tendencia a desarrollar enfermedades 

La piel deteriorada por el sol pierde elasticidad, modifica su capacidad de pigmentación, se atrofia y presenta mayor tendencia a desarrollar enfermedades. Las consecuencias son la aparición de arrugas, manchas, piel más fina y sensible y el cáncer de piel. El hábito extendido en la sociedad occidental de exponerse al sol de forma intensa en los meses del año de mayor calor, se está manifestando ya con un número creciente de personas con envejecimiento cutáneo precoz y con la aparición de más casos de cáncer de piel.

Tomar ciertos medicamentos, haberse sometido a tratamientos cosméticos agresivos, ser anciano o niño, o estar convaleciente son algunos de los factores que aumentan la posibilidad de padecer los efectos nocivos del sol. Entre otros muchos, incrementan la susceptibilidad a la luz solar fármacos como la furosemida y la hidroclorotiazida que se usan como diuréticos y el piroxicam usado como antiinflamatorio y analgésico.

El «resurfacing» con láser puede mejorar el aspecto externo

Tratamientos cosméticos como el «peeling» o descamación de la piel con productos químicos, o el «resurfacing» con láser, pueden mejorar el aspecto externo si se indican y realizan de forma adecuada; pero ambos son procedimientos que se basan en la producción de una quemadura superficial en la piel. Esta quemadura al repararse elimina las arrugas y manchas no deseadas, pero también supone la disminución de la capacidad para tolerar el sol.

Los filtros solares solo realizan su función al cabo de 30 minutos de aplicarse

En la actualidad se usan preparados cosméticos que incorporan sustancias capaces de actuar como filtros solares. Los filtros solares absorben los rayos ultravioleta A y B y disminuyen de este modo la dosis de irradiación. Los rayos ultravioleta A son los principales responsables de la aparición de arrugas y del envejecimiento precoz de la piel. Los rayos ultravioleta B producen enrojecimiento y quemaduras. Existen dos tipos de filtros solares: los filtros químicos y los filtros físicos. Los filtros químicos (PABA o ácido paraaminobenzoico y derivados, cinamatos, benzofenonas) absorben las radiaciones tipo B pero no las del tipo A, protegen de las quemaduras pero no del envejecimiento precoz. Los filtros físicos (Dióxido de titanio, talco) pueden absorber también las radiaciones tipo A. Las personas con un grado de pigmentación cutánea intermedia pueden tolerar el sol, no más de 2 horas, con el uso de un preparado que contenga en su composición tanto filtros químicos como físicos y con un factor de protección de al menos 10. Las personas con la piel blanca o poco pigmentada, niños , o cualquier persona que deba permanecer al sol durante más de 2 horas, necesitan usar un factor de protección de al menos 15 o 20. Los filtros solares sólo realizan su función al cabo de 30 minutos de aplicarse sobre la piel, y deben volverse a aplicar con frecuencia cuando se realiza ejercicio, se suda o con los baños repetidos.

Los habitantes de la actual sociedad occidental tendemos a permanecer intensamente al sol por motivos de ocio o belleza. Este fenómeno, junto con los cambios climáticos y al agujero en la capa de ozono, hacen necesario conocer cuales son los riesgos reales de exponerse al sol y cuales son las formas de evitar o disminuir estos riesgos. Tranquiliza saber que el elevado crecimiento demográfico de poblaciones con la piel muy pigmentada y los fenómenos de migración favorecidos por la tecnología actual, permitirán en unas cuantas generaciones que todos seamos un poco más oscuros. Entonces podremos tomar el sol con más normalidad y con menos riesgos para la salud. Bueno, eso si no cambia la moda.

  • Las gafas de sol son útiles. El uso de gafas con capacidad homologada para filtrar las radiaciones ultravioleta protege a los ojos de los efectos del sol. Las gafas de sol pueden evitar la aparición de fatiga visual, quemaduras en la sensible piel de los párpados y protegen la visión de personas con defectos de vista o enfermedades de los ojos. También se acepta que disminuyen el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer de retina en personas predispuestas.
  • Diez minutos son suficientes. La luz del sol es imprescindible para que la vitamina D, sintetizada por el hígado, se active en la superficie de la piel y sea útil para el metabolismo óseo. Pocos minutos son necesarios para que el proceso de formación de vitamina D activa se realice de forma suficiente. Incluso en los niños, que se encuentran en fase de crecimiento, la exposición indirecta al sol durante unos pocos minutos diarios permite activar toda la vitamina que necesitan.
  • Niños al sol. Se ha demostrado que las quemaduras solares en niños menores de 15 años aumentan la incidencia de cáncer de piel en la madurez. El tipo de cáncer de piel que se ha relacionado es el melanoma, un tumor agresivo que supone a veces un mal pronóstico para el paciente. Los niños sólo deben exponerse al sol moderadamente, y utilizando de forma adecuada los filtros solares. Debe evitarse la irradiación solar directa y continuada en niños menores de 4 años. Una mañana en la playa es una severa agresión para la piel de cualquier niño.
  • Demasiados lunares. Es frecuente que personas con la piel clara tengan también un gran número de lunares, a veces mayores de 6 mm., irregulares en forma y color y que predominan en el tronco. Estas personas deben solicitar el consejo de un especialista y acostumbrarse a vigilar si alguno de sus lunares cambia de forma, color, pica o duele. Los antecedentes familiares de melanoma convierten en imprescindible la vigilancia estricta de todas los lunares o manchas oscuras de la piel. El sol prohibido.
  • Células mutantes. Los tipos de cáncer de piel más frecuentes (tumores basocelulares y tumores espinocelulares) se dan mucho más en personas que se han sometido de forma intensa y durante muchos años al sol. Los estudios realizados sobre las células enfermas que forman estos tumores han demostrado que en ellas existen mutaciones causadas por las radiaciones ultravioleta.

5 Consejos para tratar las quemaduras solares

A pesar de que todos conocemos los consejos que permiten prevenir y evitar una quemadura producida por el sol, la realidad es que la mayoría nos hemos quemado o nos quemamos alguna vez. Un paseo prolongado, quedarse dormido en la playa o confiarse un día poco soleado o nublado pueden suponer una quemadura solar y las molestias inmediatas que ésta produce. Sin intención de asustar a nadie, pero sí con el objetivo de insistir lo máximo posible en la prevención en los niños, es necesario recordar que cinco quemaduras solares en una vida duplican el riesgo de padecer melanoma cutáneo.

En este post vamos a enumerar las medidas más eficaces para cuidar y tratar la fase aguda o inmediata de las quemaduras producidas por el sol:

1. Enfriar rápidamente la piel afectada por el sol

 Si estás cerca de una piscina, en la playa o en un lago o pantano, date un baño para enfriar la piel de forma inmediata. No prolongues el baño para evitar aumentar la exposición al sol, y si puedes dátelo con la camiseta puesta.

Después es útil seguir enfriando la piel con compresas frías. Nunca apliques hielo directamente sobre la piel, sólo conseguirías dañártela todavía más

En casa un baño o ducha fríos poco prolongados también son adecuados. No utilices jabón o utiliza uno suave y en poca cantidad.

2. Hidratar bien la piel

Cuando la piel todavía está húmeda después del baño o la ducha, aplícate una crema hidratante sin urea y sin base de aceite. La base de aceite puede atrapar el calor de la piel y hacer que la quemadura empeore.

Repite la aplicación de la crema hidratante con frecuencia los días sucesivos a la quemadura y durante la fase de descamación o “pelado” de la piel, si esta se produce.

3. Disminuir la inflamación
Lo correcto es que antes de tomar cualquier tipo de medicación consultes con un médico. En todos las playas y núcleos de ocio existen consultorios con profesionales que te podrán aconsejar y recetar la medicación si es preciso.

De manera general el médico te puede prescribir un medicamento antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno. Estos fármacos ayudan disminuyendo la inflamación y las molestias propias de las quemaduras (dolor, escozor, picor, tirantez, sensación de calor, e incluso fiebre). Una crema a dosis bajas de cortisona durante 24 horas también puede ayudar a mejorar los síntomas si las quemaduras afectan una pequeña superficie como es la cara o los brazos.

También es muy útil vestirse con ropa poco ceñida y transpirable.



4. Reponer los líquidos

Todas las quemaduras atraen el agua y electrolitos del organismo a la superficie de la piel en perjuicio del resto del organismo. Esto se concreta en un riesgo de deshidratación que disminuye la pérdida de calor corporal y altera el funcionamiento normal del organismo. Una persona deshidratada orina muy poco y oscuro.

Después de una quemadura solar es importante rehidratarse correctamente. Beber agua y bebidas deportivas con bajo contenido en azúcar es útil para reponer el agua y electrolitos perdidos. La hidratación es necesaria hasta que la piel se recupera.

Recuerda que el riesgo de deshidratación grave es mucho mayor en niños y ancianos.



5. Acudir al médico sin excusas si…



Debes solicitar asistencia médica si las quemaduras son tan graves que te han producido ampollas, tienes fiebre y escalofríos, o te sientes mareado o confundido. En Diagonal Centro Quirúrgico ofrecemos un servicio avanzado que permite tratar las quemaduras solares y de otra índole.

Los niños, ancianos y personas con enfermedades previas y que toman medicación deben ser evaluados por un médico al primer síntoma

Consejos para protegerte de los rayos del sol

En Diagonal Centro Quirúrgico, aunque ofrecemos un avanzado servicio que permite tratar las quemaduras, los cambios por envejecimiento cutáneo y el cáncer de piel, apostamos siempre por la prevención como la mejor solución.

Por ello, te dejamos en este post unos consejos evitar que los rayos del sol te provoquen efectos indeseables, entre los que el cáncer de piel es el más grave.

¿Qué puede hacer para protegerse?

La luz solar es el principal foco de rayos UV, pero esto no significa que tengamos que permanecer en interior para protegernos, sino que hay que tomar ciertas medidas para limitar la exposición perjudicial a este tipo de rayos.

Cuando pensamos en “exposición al sol” muchas veces creemos que hace referencia a los días que pasamos en la playa, piscina, campo,…, y no tenemos en cuenta que estamos recibiendo rayos UV todos los días, y que es la acumulación de éstos sin tomar medidas lo que provoca la aparición de efectos negativos.

Para ayudarte a prevenir las posibles consecuencias de una alta exposición a rayos UV, desde Diagonal Centro Quirúrgico queremos hacerte 5 recomendaciones sencillas que te ayudarán a tomar el sol de forma responsable:

1. Protege tu piel con ropa

Cuando estemos al aire libre lo idóneo es usar ropa que nos cubra la mayor parte de la piel posible, para protegernos de los rayos ultravioleta. Esto es especialmente importante en los niños.

Los colores oscuros suelen darnos más protección que los claros, y que la ropa que tenga un tejido más tupido disminuye más los efectos de las exposición que la ropa con un tejido más suelto. Además, la ropa seca es más recomendable que la ropa mojada para protegernos.

Hay que ser conscientes de que cubrirse no bloquea todos los rayos ultravioleta. Si se puede ver la luz a través de la tela, los rayos ultravioleta también pueden traspasarla.

Algunas marcas fabrican prendas ligeras y cómodas que también protegen contra la exposición UV incluso al estar mojadas. Esta ropa con protección solar puede tener una etiqueta que indica el valor del factor de protección a la radiación ultravioleta (UPF). Mientras más alto sea el valor mayor es la protección contra los rayos ultravioleta.

2. Usa protección solar

El uso de un fotoprotector es una de las mejores opciones para evitar los efectos de los rayos ultravioleta. En este sentido, es importante saber que la crema protectora es solo un filtro que no bloquea todos los rayos UV, por lo que es importante tomar otras precauciones además de usar este tipo de protección

Además, debemos tener en cuenta que el uso de un fotoprotector no puede servir como excusa para prolongar de manera irresponsable la exposición al sol, sino que debemos ser prudentes con el tiempo que estamos recibiendo los rayos ultravioleta.
Cuando compremos crema solar debemos leer la etiqueta atentamente e intentar adquirir aquellas que nos ofrezcan protección de espectro amplio (contra los rayos UVA y UVB) y con un factor de protección solar (SPF) con valor de 30 o superior.

  • Factor de protección solar (SPF): el número del factor de protección solar es el nivel de protección que el bloqueador solar provee contra los rayos ultravioleta B, que son la causa principal de quemaduras solares. Un mayor número de SPF significa más protección contra los rayos UVB. Por ejemplo, cuando se aplica correctamente una protección con SPF de 30, se obtiene el equivalente de 1 minuto de rayos UVB por cada 30 minutos que pasa bajo el sol. Por lo tanto, una hora exponiéndote al sol con protector solar SPF de 30 es lo mismo que pasar 2 minutos desprotegido de la exposición al sol.
  • Protector solar de amplio espectro: los productos con protección solar solo pueden llevar en la etiqueta “broad-spectrum” o “amplio espectro” si se les ha hecho pruebas y demuestran que protegen contra los rayos UVA y los rayos UVB. Solo los productos con bloqueador solar de amplio espectro con un SPF de 30 + pueden afirmar que ayudan a proteger contra el envejecimiento prematuro de la piel si se usan según las instrucciones y con otras medidas de protección contra el sol. No se ha demostrado que el uso de fotoprotectores solares disminuya el riesgo de cáncer de piel.
  • Protector solar resistente al agua: a los protectores solares ya no se les permite indicar en la etiqueta que son “resistentes al agua” o “resistentes al sudor” porque pueden confundir al consumidor. Los protectores pueden afirmar que son “resistentes al agua”, pero tienen que indicar el tiempo que protegen la piel al estar nadando o sudando. Lo ideal es repetir la aplicación del fotoprotector periodicamente – cada dos horas como máximo -.

3. Ponte un sombrero

El uso de un sombrero protege áreas que a menudo están expuestas a los intensos rayos del sol, tales como las orejas, los ojos, la frente, la nariz y el cuero cabelludo.

Si el sombrero o gorra que utilicemos cuenta con un lado inferior oscuro no reflectante en su ala ayudaría a reducir el nivel de rayos ultravioleta que llegan a la cara y que tienen su origen en superficies brillantes, como el agua.

Además, sería idóneo que el sombrero o gorra elegido nos provea de sombra en el cuello como forma de protección adicional a una zona que suele estar muy desprotegida, especialmente en primavera y verano.

4. Usa gafas de sol que bloqueen los rayos UV

Las gafas de sol que bloquean los rayos ultravioletas son de gran importancia para proteger la parte que está alrededor de los ojos, muy delicada, y los propios ojos. Hay estudios que han demostrado que pasar un largo tiempo de exposición al sol sin proteger los ojos aumenta las posibilidades de desarrollar algunas enfermedades oculares.

Las gafas de sol ideales deben bloquear del 99% al 100% de los rayos UVA y UVB. Antes de comprar las gafas debemos revisar la etiqueta para asegurarnos de que cumplen este requisito. Las etiquetas que indican “absorción de rayos ultravioleta hasta 400 nm” o “Meets ANSI UV Requirements” son propias de gafas que bloquean por lo menos el 99% de los rayos UV. Si la etiqueta no lo indica así no asumas que las gafas te protegen correctamente del sol.

5. Busca la sombra

Mantenerse a la sombra es una de las medidas más sencillas que podemos tomar y una de las más efectivas para protegerte de la radiación ultravioleta.

Otra forma sencilla pero importante de limitar la exposición al sol es evitar estar expuestos en las horas de mayor incidencia de los rayos ultravioletas. Si no estamos seguros de cuáles son estas horas del día que debemos evitar podemos hacer la prueba de la sombra: si la sombra es más pequeña que tú, los rayos solares son los más intensos, y es importante que te protejas.

Para finalizar, te resumimos los consejos que te hemos dado en este post y que son de vital importancia para evitar los efectos perjudiciales e indeseables de una exposición al sol irresponsable:

¡Protégete con ropa!
¡Elige un buen protector solar y aplícatelo correctamente!
¡Usa sombrero!
¡Usa gafas de sol para protegerte los ojos y la piel alrededor de éstos!
¡La sombra es tu amiga!

Y el consejo más importante: DISFRUTA de tu tiempo libre.

Diagonal CQ
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