Dr. Joan Benítez

Abdominoplastia masculina

El artículo de los cirujanos Michael J. Stein y Alan Matarasso sobre la abdominoplastia masculina, publicado en 2.022 en la prestigiosa revista Clinics in Plastic Surgery, ofrece puntos clave sobre las particularidades de este procedimiento quirúrgico en varones. Estos puntos incluyen aspectos sobre la creciente demanda de este tipo de cirugía por parte de la población masculina, así como las técnicas especializadas que resultan óptimas para la mejora del contorno corporal masculino.

 

 

Aumento de la demanda

En las últimas dos décadas, se ha producido un incremento significativo en el número de hombres que buscan procedimientos de remodelación del contorno corporal, especialmente abdominoplastias. Este cambio se debe, en parte, a la presión social por tener un físico masculino esbelto y tonificado, con énfasis en la estética abdominal.

Si tradicionalmente los varones que consultaban por una abdominoplastia estaban preocupados principalmente por su circunferencia abdominal, los autores exponen la aparición de dos nuevas poblaciones de pacientes masculinos: los que han sufrido una pérdida masiva de peso y presentan una acúmulo de grasa de leve a moderado pero acompañado de un significativo exceso de piel y por otro lado los varones jóvenes y atléticos que buscan incrementar la definición de su musculatura abdominal, eliminando aquellos acúmulos grasos que no se pierden solo con ejercicio.

La proporción de hombres que van a demandar procedimientos de abdominoplastia va a seguir incrementándose con la creciente población de pacientes que han experimentado una pérdida masiva de peso, así como con la aparición nuevas tecnologías mínimamente invasivas que permiten a los pacientes más jóvenes mejorar su contorno abdominal con menos tiempo de recuperación.

 

Diferencias anatómicas

El artículo destaca las diferencias anatómicas entre los pacientes masculinos y femeninos, particularmente en cuanto a la piel, distribución de la grasa y estructura muscular (fascia).

Los hombres suelen tener una piel abdominal más gruesa y una distribución de grasa más centralizada, lo que requiere enfoques quirúrgicos distintos en comparación con las abdominoplastias femeninas.

A diferencia de las mujeres, los hombres ganan su peso centralmente, en la región abdominal, dando lugar a un patrón de distribución de la gras androide conocido como “tipo manzana” (frente a la distribución de grasa ginoide “tipo pera” en las mujeres).

A igual índice de masa corporal, las mujeres acumulan grasa preferentemente en el tejido subcutáneo, y sus adipocitos (células que almacenan la grasa) son mayores en la región glúteo-femoral; los hombres tienden a acumular grasa visceral, siendo los adipocitos viscerales más grandes en hombres que en mujeres.

A medida que los hombres envejecen, la testosterona disminuye y la adiposidad visceral aumenta, contribuyendo a la aparición de la diástasis (separación) de los músculos rectos abdominales.

Finalmente, en cuanto a la estructura miofascial, los estudios muestran que los hombres tienen músculos rectos abdominales más grandes que las mujeres. En cuanto a la diástasis, las mujeres suelen presentarla en la parte inferior del abdomen, causando una protuberancia suprapúbica, mientras que en los hombres es más común en la parte superior del abdomen, causando una protuberancia más difusa en esa zona.

La causa de la diástasis también es diferente entre ambos sexos. Una de cada tres mujeres experimenta diástasis un año después del parto, debido a debilidades fisiológicas y mecánicas en la línea alba ya que las hormonas como la progesterona y los estrógenos estimulan enzimas que degradan la matriz extracelular, debilitando la fascia. Además, la pared abdominal de las mujeres se vuelve un 50% más flexible debido al estiramiento mecánico por el aumento del volumen intraabdominal durante el embarazo, lo que también cambia la composición de la matriz extracelular.

En los hombres, la presión intraabdominal por la obesidad visceral y los aumentos repetidos de presión durante el ejercicio contribuyen a la diástasis del recto abdominal; en relación con el último aspecto, se ha sugerido que ciertos ejercicios pueden empeorar esta condición.

 

 

Personalización de Técnicas Quirúrgicas en Abdominoplastia Masculina

Una vez conocidas las preocupaciones y expectativas del paciente y las características específicas de la anatomía masculina, el cirujano debe diseñar su plan quirúrgico acorde a estos aspectos. Se debe explicar al paciente de qué forma la técnica elegida va dirigida específicamente a tratar cada una de sus preocupaciones, qué se puede conseguir y cuáles son las posibles complicaciones.

La abdominoplastia masculina generalmente combina eliminación del exceso de piel y grasa (faldón abdominal), suturas internas para tratar la separación o diástasis de los músculos rectos abdominales (plicatura de rectos) y en ocasiones, cada vez con mayor frecuencia, liposucción. Si hay presencia de una hernia, ésta será reparada previamente a la plicatura de los músculos rectos abdominales.

Se precisa un enfoque personalizado que ayude a los hombres a lograr un contorno abdominal más natural y atlético, que es diferente de la forma más estilizada que buscan las pacientes femeninas, con una cintura más estrecha y marcada. Esta diferencia afecta a aspectos como la posición de la cicatriz de la abdominoplastia que en los varones es más flexible y se diseña usando como referencia el tipo de ropa interior preferida por el paciente. Las cicatrices de abdominoplastia en aquellos pacientes que han experimentado una pérdida masiva de peso son más desafiantes, puesto que el faldón de piel a eliminar puede ser asimétrico.

 

Cuidado postoperatorio

En cuanto a la recuperación de la abdominoplastia en hombres, los autores destacan que la recuperación es más rápida con menos tiempo de inactividad.

El cuidado postoperatorio tras la intervención de abdominoplastia incluye el uso de prendas de compresión y la reanudación de la actividad física después de aproximadamente cuatro semanas, lo cual es esencial para optimizar los resultados.

 

 

Desafíos y riesgos de la Abdominoplastia en hombres

El artículo de Stein y Matarasso aborda los desafíos de la abdominoplastia masculina, entre los que destacan el manejo del tejido más grueso en el varón y el riesgo de complicaciones como el seroma o problemas de cicatrización.

Los autores resaltan la importancia de un enfoque personalizado para la abdominoplastia masculina, teniendo en cuenta tanto los objetivos estéticos como las diferencias anatómicas​ en comparación con las mujeres comentadas anteriormente

Entre los puntos claves de la abdominoplastia masculina destacan la piel abdominal más gruesa, una distribución más centralizada de la grasa y la necesidad de técnicas quirúrgicas adaptadas, como la combinación de liposucción y la plicatura del recto abdominal para corregir la diástasis de los músculos rectos del abdomen.

En resumen, este interesante artículo de Stein y Matarasso expone cómo los cirujanos que están respondiendo a la creciente demanda de abdominoplastia en hombres deben contar con el conocimiento de las particularidades anatómicas y técnicas que diferencian el contorno abdominal masculino del femenino. Así, los autores analizan las diferencias anatómicas relevantes para la cirugía, el enfoque técnico y los resultados postoperatorios de la abdominoplastia masculina en la actualidad.

Además, el artículo subraya cómo la recuperación rápida y el menor tiempo de inactividad son factores importantes para los hombres que buscan un resultado estético natural y atlético, resaltando el incremento en la demanda de este procedimiento en las últimas décadas.

 

Stein, M. J., & Matarasso, A. (2022). The male abdominoplasty. Clinics in Plastic Surgery, 49(2), 285-291.

REDUCCIÓN MAMARIA: MEJORA EN LA CALIDAD DE VIDA DE PACIENTES CON EXCESO DE PECHO

NUEVAS INVESTIGACIONES SOBRE LA RELACIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE REDUCCIÓN MAMARIA CON LA MEJORA DE LA CALIDAD DE VIDA EN PACIENTES CON EXCESO DE PECHO.

La hipertrofia mamaria es una situación clínica muy asociada a un importante sufrimiento físico y emocional de las mujeres que la padecen. La cirugía de reducción mamaria es un procedimiento frecuente en cirugía plástica que generalmente se realiza no solo para lograr una apariencia más estética de la mama, sino también para disminuir los síntomas asociados a la hipertrofia mamaria, como la aparición de eccemas e infecciones en la piel bajo el pecho (intertrigo), dolor de espalda y hombros, limitaciones en la actividad física y malestar psicológico.

Para aquellos procedimientos quirúrgicos que cambian la forma del cuerpo, como ocurre en la cirugía de reducción mamaria, resulta fundamental investigar los beneficios funcionales, así como la satisfacción de la paciente con los resultados físicos y psicológicos tras la intervención. Aunque la mamoplastia de reducción es un procedimiento seguro, no se puede excluir en algunos casos la posibilidad de presentación de complicaciones posoperatorias como problemas de cicatrización de heridas, necrosis grasa, seromas, entumecimiento del pezón, pérdida areolar e infecciones. La obesidad es uno de los factores de riesgo que se cree que contribuye a la presentación de estas complicaciones.

 

Existe una considerable cantidad de literatura científica sobre la mejora de la calidad de vida tras una intervención de reducción mamaria y se ha demostrado que esta cirugía tiene un beneficio significativo para las mujeres con hipertrofia mamaria, ya que proporciona alivio de los síntomas y mejora del bienestar general. Sin embargo, ningún estudio parece haber examinado hasta la fecha la relación entre la mejora de la calidad de vida y el tiempo transcurrido después de la operación. La mayoría de las evaluaciones de calidad de vida realizadas después de la cirugía mamaria no consideran el tiempo como factor o realizan la evaluación mucho después de terminado el período de recuperación. El estudio realizado por Yaacobi y colaboradores (2021) es el primero en explorar esta relación. Los resultados de esta investigación muestran que la mejora experimentada en la calidad de vida tras la intervención de reducción mamaria es rápida e independiente del tiempo postoperatorio transcurrido.

Para analizar la calidad de vida de las pacientes después de una reducción mamaria y examinar si ésta cambia en función del tiempo posoperatorio los autores utilizaron la Encuesta de Estado de Salud SF-36.

El dolor de espalda y hombros son los síntomas principales resultantes de unas mamas grandes, pesadas y ptósicas o caídas antes de la mamoplastia de reducción. La mejora en la calidad de vida experimentada tras la intervención está directamente influenciada por el alivio de estos síntomas. En este estudio se evaluó la mejora de la calidad de vida de las pacientes y el alivio del dolor de espalda después de someterse a una cirugía de reducción mamaria, centrándose en el tiempo transcurrido desde la cirugía.

Este estudio incluyó a 55 pacientes femeninas que se habían sometido a una cirugía de reducción mamaria realizada por un mismo cirujano y con el mismo procedimiento técnico (reducción del pedículo superior-medial). De ellas, 50 pacientes cumplimentaron la encuesta de salud SF-36 de forma anónima para los investigadores (tasa de respuesta del 90%). La SF-36 es una encuesta de salud multipropósito, validada y autoinformada que mide 8 dominios de la salud: el funcionamiento físico, el dolor corporal, las limitaciones del rol debido a problemas de salud física, las limitaciones del rol debido a la salud personal o emocional, la salud mental general, el funcionamiento social, la energía/fatiga y la percepción de salud general. La escala proporciona 2 puntuaciones resumidas, una puntuación del componente físico y una puntuación del componente mental. Las puntuaciones resultantes se estandarizaron según la puntuación media de la población general. También se registraron los datos demográficos de las pacientes y otros factores, incluido el índice de masa corporal, la cantidad de tejido resecado de cada mama, la existencia o no de procedimientos concurrentes y las complicaciones. La edad media de las pacientes del estudio fue de 44,06 años y la cantidad media de tejido mamario resecado fue de 487,22 g para la mama derecha y 472,72 g para la mama izquierda.

 

Las pacientes se dividieron en tres grupos de acuerdo con el tiempo transcurrido desde la cirugía hasta la cumplimentación de la encuesta SF-36: tiempo inferior a tres meses, de tres a doce meses y tiempo superior a 12 meses.

Los resultados del estudio mostraron que todas las pacientes quedaron satisfechas con la nueva forma de su pecho; cuatro pacientes de las cincuenta no estaban satisfechas con el tamaño de sus mamas y sentían que su pecho había sido insuficientemente reducido. No se encontró correlación entre la cantidad de tejido mamario extirpado y la mejoría de los síntomas físicos.

Ningún paciente informó complicaciones posoperatorias importantes, incluidas infecciones, seroma, necrosis grasa o pérdida areolar. No hubo problemas de cicatrización de heridas que requirieran intervención distinta al tratamiento conservador.

Las puntuaciones de las pacientes en la encuesta SF-36 después de la operación en relación con la puntuación preoperatoria indicaron una mejora que era independiente del tiempo transcurrido desde la operación en los 3 grupos.

 

Las pacientes obtuvieron puntuaciones significativamente más altas (mejor calidad de vida) en 5 de las 8 subescalas de la encuesta SF-36 después de la operación. Estas subescalas fueron: función física, limitación de roles (mental y física), funcionamiento social y dolor. Las mejoras en las escalas de energía, salud general y bienestar emocional, si bien mostraron puntuaciones superiores tras la intervención, no fueron significativas.

Los resultados mostraron que, si bien la reducción de pecho es un procedimiento que trata principalmente los síntomas físicos de la hipertrofia mamaria, en este estudio las pacientes no sólo mostraron una mejoría en los síntomas físicos, sino también en los síntomas psicosociales como la autoestima.

Aunque la evaluación de las operaciones de cirugía plástica en general se ha realizado tradicionalmente al menos un año después de la intervención, cuando se esperan los resultados estéticos finales, es necesario considerar que la reducción de mama tiene la particularidad de ir dirigida a mejorar los síntomas musculoesqueléticos, además de la mejora estética de las mamas. Estos síntomas experimentan una rápida mejoría tras la intervención y por ello sería más ajustado a la realidad comparar la mejora postoperatoria no con los plazos de un procedimiento estético, sino con los plazos habituales de un procedimiento ortopédico, cuyo objetivo es aliviar síntomas comparables y del que se espera que resulte en una mejoría rápida. Hay dos razones principales para esto: primero, la influencia mecánica de la operación es inmediata. La reducción y elevación del montículo mamario en el tórax reduce la carga mecánica en la espalda y los hombros, aliviando así los síntomas típicos asociados con los senos grandes. Segundo, este tipo de cirugía, especialmente en esta población aquejada de una hipertrofia mamaria, puede producir diferencias estéticas dramáticas que se aprecian ya en la retirada del vendaje en la primera cura tras la intervención.

Al producir esta rápida mejora y reducción del dolor de espalda y cuello, la intervención de reducción mamaria va a reducir el consumo de medicación para aliviar el dolor, como por ejemplo antiinflamatorios no esteroideos. También se produce una vuelta al trabajo potencialmente rápida, porque el periodo de recuperación es corto y el paciente, a diferencia de lo que ocurre en otros procedimientos estéticos, se reincorpora a su trabajo en un mejor estado funcional que antes de la operación.

En este estudio se observó que la mejora de la calidad de vida a largo plazo no dependía de la cantidad de tejido mamario resecado, y que incluso aquellos casos en los que se extirpó menor cantidad de tejido mamario, la intervención condujo igualmente a una clara mejora y satisfacción posoperatoria.

Como conclusión cabe destacar que el trabajo de Yacoobi y colaboradores muestra que la reducción mamaria mejora los síntomas relacionados con las mamas y el bienestar de las pacientes, y que estas mejoras aparecen ya en el período postoperatorio temprano. Las puntuaciones de la encuesta SF-36 arrojan mejoras en todos los campos de la salud tras la intervención: funcionamiento físico, limitaciones de roles, energía, bienestar emocional, funcionamiento social, dolor y salud general y todas estas mejoras se observaron en los tres grupos, independientemente del tiempo transcurrido después de la cirugía.

En esta misma línea, en un estudio posterior Bragina y colaboradores (2023) realizaron un estudio retrospectivo de 107 pacientes operadas de hipertrofia mamaria. Se evaluó el dolor con una escala VAS (Visual Analog Scale) antes de la intervención. Después de la intervención (intervalo de seguimiento entre 18 y 90 meses, con una media de 56 meses) se determinó de nuevo la severidad del dolor en la escala VAS, se cumplimentó por las pacientes un cuestionario de calidad de vida (EQ-5D 3L), y se realizó también la determinación del índice de discapacidad del cuello (Neck-Disability Index) para evaluar las molestias en esta zona.

Los resultados de este estudio mostraron una mejora en el nivel de dolor de espalda que pasó de una puntuación media en la escala VAS de 7,2 antes de la operación a 1,6 de media después de la reducción mamaria. El Índice de discapacidad del cuello se redujo tras la intervención de un porcentaje medio del 43,8% de discapacidad a un 10,8%. El 93% de las pacientes estudiadas se mostró satisfecha o muy satisfecha con el resultado de la operación.

En conclusión, este estudio demuestra que se puede lograr una alta tasa de satisfacción de las pacientes intervenidas de reducción mamaria y que las quejas clínicas de dolor de espalda y cuello asociadas con la hipertrofia mamaria se pueden tratar con una tasa de éxito muy alta mediante esta intervención.

  • Yaacobi, D., Olshinka, A., Shachar, T., Lvovsky, A., Shay, T., Hadanny, A., & Ad-El, D. D. (2021). Is Time a Factor in Quality of Life Improvement Following Breast Reduction?. Aesthetic Surgery Journal, 41(7), NP758-NP762.
  • Bragina, L., Koehl, P., Dietrich, M., & Schuh, A. (2022). Does reduction mammoplasty improve neck pain and quality of life?. Schmerz (Berlin, Germany), 37(2), 134-140.

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CONSIDERACIONES PREVIAS A UNA INTERVENCIÓN DE CIRUGÍA PLÁSTICA Y ESTÉTICA

Es esencial que la persona que esté considerando someterse a una cirugía plástica busque asesoramiento con un cirujano plástico cualificado y experimentado para recibir una orientación profesional y objetiva. Todos los procedimientos quirúrgicos deben abordar de forma meticulosa la idoneidad de la intervención, las expectativas del paciente, la técnica indicada para cada situación, las posibles complicaciones y el proceso de recuperación.

La cirugía plástica, estética y reparadora demanda un cirujano con amplia experiencia, alta habilidad técnica, juicio clínico acertado y la capacidad y disposición para evaluar y adaptarse a nuevas técnicas quirúrgicas. La selección del tratamiento más adecuado requiere un análisis detallado de las necesidades individuales del paciente y la planificación de las técnicas quirúrgicas más apropiadas, evitando aplicar un enfoque estandarizado basado erróneamente en realizar la misma cirugía para todos los pacientes.

El doctor Joan Benítez y su equipo, con amplia experiencia en el campo de la cirugía plástica, están dedicados a proporcionar un servicio profesional y atento, centrado en el paciente. El doctor realiza todas sus intervenciones en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba, que se distingue por ofrecer los más altos niveles de atención médica y seguridad.

El doctor Benítez le garantiza una atención personalizada a lo largo de todo el proceso quirúrgico. Todas las consultas se realizan directamente con el doctor y él realizará personalmente todas las intervenciones quirúrgicas y su seguimiento. El doctor nunca delega las intervenciones de sus pacientes en otros cirujanos en su práctica quirúrgica y usted solo será operado por el doctor Joan Benítez.

Durante la primera consulta, se discuten ampliamente los aspectos críticos del procedimiento, incluyendo las necesidades y expectativas del paciente, sus características, las técnicas óptimas, posibles riesgos y el periodo de recuperación esperado. El doctor Benítez no cree que se pueda realizar una cirugía adecuada realizando está primera consulta con un agente comercial o con cualquier otra persona distinta del cirujano responsable de la intervención, de modo que el paciente solo sea visto por el cirujano plástico el mismo día de la operación. Además, en esta primera consulta se toman fotografías, con la autorización del paciente, que no solo son útiles en el análisis y diseño previo de la cirugía, sino que también forman parte del registro médico.

Finalmente, antes de cualquier procedimiento quirúrgico, el equipo del doctor le proporcionará un presupuesto claro, detallado y cerrado. Una vez disponga de toda la información y tomada la decisión de realizar la intervención, antes de la misma usted realizará una segunda visita con el doctor para la firma del consentimiento informado.

Tras la intervención quirúrgica, el doctor se compromete personalmente con el seguimiento de sus pacientes, realizando la visita postoperatoria para explicar los detalles de la intervención y supervisar la recuperación, asegurando una alta calidad de cuidado hasta el momento del alta hospitalaria. Después del alta hospitalaria el paciente tendrá disponible acceso al doctor y su equipo las 24 horas del día. También tras el alta se agendarán una serie de citas para curas en las que se proporcionará todo lo necesario para el cuidado de las heridas.

Si estás pensando en una intervención de cirugía plástica, no te decidas sin tener antes toda la información. En Diagonal Centro Quirúrgico estamos encantados de ofrecerte esa información clara, honesta y personalizada.

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EFICACIA Y SEGURIDAD DEL TRATAMIENTO DE ESTRÍAS CON LÁSER DE PICOSEGUNDOS DE 1064 nm FRACCIONAL

Las estrías son cicatrices dérmicas que afectan a pacientes de todos los géneros y razas. Suelen aparecer como resultado de bruscos cambios de peso, determinadas condiciones endocrinas o exposición prolongada a esteroides. Se presentan inicialmente como placas lineales de color rosado a eritematoso (estrías rojas o rubra) que con el paso del tiempo se vuelven blancas y atróficas debido a la rotura del colágeno y a la reorganización de las fibras de colágeno y elastina (estrías blancas o alba).

La aparición de las estrías se debe a un proceso de cicatrización dérmica y atrofia epidérmica. La epidermis se vuelve fina mientras que la dermis sufre una disminución de los componentes de la matriz extracelular, sobre todo de colágeno, fibronectina y elastina. Como consecuencia de ello la red de fibras de colágeno y elastina es incapaz de reorganizarse en su estructura normal.

Debido a la prevalencia y permanencia en el tiempo de las estrías, hay una gran demanda de opciones de tratamiento fiables; sin embargo, no existe ningún método preventivo o de tratamiento que hasta el momento haya proporcionado resultados consistentes.

Entre las diversas opciones empleadas para el tratamiento de las estrías se encuentran el láser, terapias de luz, peelings químicos, inyecciones de colágeno, radiofrecuencia, microneedling y microdermoabrasión. Sin embargo, hasta la fecha no existe un método de referencia para el tratamiento de las estrías. La mayor parte de estos tratamientos tratan de incrementar la producción de colágeno, reducir el eritema y mejorar la pigmentación.

Los láseres de picosegundos representan una innovación reciente, desarrollada inicialmente para la eliminación de tatuajes. Generan pulsos de energía láser de duración ultracorta, por lo que actúan más por un efecto fotoacústico de presión que por un daño térmico inespecífico. En los últimos años se están empleando cada vez con más frecuencia los láseres de picosegundos en modo fraccional para el tratamiento de despigmentaciones, cicatrices de acné y rejuvenecimiento de la piel. En este tipo de tratamientos, el haz de láser es fraccionado en múltiples focos de alta energía láser que mediante un efecto de presión dan lugar a la formación de vacuolas en la epidermis (LIOB: Laser-Induced Optical Breakdown) repletas de factores de crecimiento. Este daño no térmico y focalizado se asocia con el incremento en la producción de nuevo colágeno, elastina y mucina, sin necesidad de tiempo de recuperación tras el tratamiento. Este tratamiento ha probado ser eficaz para mejorar las cicatrices atróficas de acné y el daño solar en la piel.

En el estudio de Kawekes y colaboradores se realiza una evaluación prospectiva de eficacia y seguridad a largo plazo en el tratamiento de estrías blancas con láser de picosegundos de 1064 nm fraccional en pacientes con fototipos de piel altos (IV y V).

Participaron en dicho estudio 22 mujeres de entre 18 y 60 años con estrías blancas abdominales de más de tres meses de evolución. Fueron tratadas con láser de picosegundos fraccional de 1064 nm, para lo que se acopló al láser una pieza MLA (micro lens array) que dividía el haz láser en microhaces de 180 mm de diámetro, con un total de 460 microhaces por cm2. Con esta pieza se pueden enviar rayos de alta energía láser focalizados que alcanzan las capas más profundas de la piel. Esta energía crea pequeñas lesiones en dichas capas inferiores, lo que ayuda a estimular la producción de colágeno, la proteína que mantiene la piel firme y elástica.

Los parámetros de tratamiento fueron tamaño de spot de 8 mm, fluencia de 0,6 J/cm2, pulso de 750 picosegundos y tasa de repetición de 10 Hz, con un 15-20% de superposición. Se realizaron dos pases, uno a lo largo de la línea alba y otro perpendicular a la misma. Se consideró punto final del tratamiento la aparición de eritema leve a moderado o de petequias. Se dieron a las pacientes 4 sesiones de tratamiento separadas cuatro semanas entre sí cada una. Se realizó el seguimiento al mes y a los tres y seis meses después del último tratamiento láser.

La evaluación del tratamiento se realizó comparando fotografías de las imágenes pretratamiento con las imágenes tomadas un mes después del segundo tratamiento y un mes, tres y seis meses después del último tratamiento, mediante el sistema de fotografía 3D Antera®. Se registró también el grado de satisfacción de las pacientes y el nivel de dolor.

El tratamiento produjo una mejora significativa de la textura de las estrías observado un mes después del primer tratamiento, que continuó mejorando hasta los 6 meses después de dicho último tratamiento. Hubo un aumento transitorio de pigmentación un mes después del último tratamiento que fue despareciendo, siendo imperceptible a los 6 meses del mismo.

Se realizó la evaluación por dos doctores independientes, que concluyeron que tres meses después del ultimo tratamiento el 90% de las pacientes tratadas presentaba entre un 25 a 50% de mejora en las estrías. Seis meses después del último tratamiento un 30% de las pacientes presentaba un rango de mejora del 50 al 75% y un 60% de dichas pacientes una mejora del 25 al 50%. Ninguna paciente fue clasificada como no mejora.

En cuanto al nivel de satisfacción expresado por las pacientes tratadas, a los 6 meses de seguimiento el 85% de las pacientes se valoró a sí misma con un 25 a 50% de mejora en las estrías y un 5% como más del 75% de mejora.

En relación a los efectos del tratamiento, la media de dolor fue de 3,26 sobre 10 y el tiempo medio de curación de 5,67 ±2,31 días. Todas las pacientes desarrollaron eritema que se resolvió satisfactoriamente al cabo de entre unas horas y 1 a 2 días siguientes al tratamiento láser. Nueve de las pacientes describieron picor en la zona tratada y dos de ellas desarrollaron una hiperpigmentación postinflamatoria (PIH) transitoria que se resolvió en las siete semanas siguientes al tratamiento.

Este estudio demuestra una mejora significativa de la textura de las estrías un mes después del último tratamiento láser, que continúa mejorando hasta 6 meses después. El láser es un método de tratamiento no invasivo, que estimula la producción de colágeno y elastina lo que corrigen la patogénesis de las estrías blancas. De entre todos los tipos de láser, el fraccional es el que proporciona resultados más prometedores mediante la repigmentación y estimulación de la producción de colágeno.

Uno de los riesgos del tratamiento láser es la aparición de hiperpigmentación postinflamatoria (PIH), sobre todo en los pacientes de fototipos más altos. En el tratamiento de las estrías con láseres ablativos fraccionales, como el CO2 se describen porcentajes de PIH del 96%, y para los láseres no ablativos fraccionales el porcentaje de este problema se reduce al 36%. En este sentido, es muy destacable que, en este estudio, usando un láser fraccional de picosegundos de 1.064 nm que actúa mediante ondas fotoacústicas y no mediante calor, solo un 10% de las pacientes presentó PIH transitoria que se resolvió en las 7 semanas siguientes al último tratamiento.

El presente estudio de Kaewkes y colaboradores demuestra una mejora significativa en la textura de la piel al tratar las estrías abdominales con láser de picosegundos fraccionado de 1064 nm, que se inicia un mes después del último tratamiento y que continúa mejorando hasta la visita de seguimiento de los 6 meses. Este hecho implica que la remodelación dérmica es un proceso continuo.

En cuanto a la melanina, aunque no se apreció una disminución significativa, sí que se observó una tendencia hacia la reducción en la misma desde la línea base antes del tratamiento hasta la visita de seguimiento de los 6 meses, lo que sugiere que hubo más uniformidad en el color de las estrías después del tratamiento.

En conclusión, el uso de un láser de picosegundos de 1064 nm fraccional es eficaz, seguro y bien tolerado, con mínimo riesgo de efectos adversos transitorios, para el tratamiento de las estrías blancas en individuos de pieles oscuras.

 

Kaewkes, A., Manuskiatti, W., Cembrano, K. A., & Wanitphakdeedecha, R. (2022). Treatment of abdominal striae distensae in Fitzpatrick skin types IV to V using a 1064‐nm picosecond laser with a fractionated microlens array. Lasers in Surgery and Medicine, 54(1), 129-137.

TRATAMIENTO DEL MELASMA CON UN LÁSER DE PICOSEGUNDOS DE 1064 nm FRACCIONAL

El melasma es una afección dermatológica común que se caracteriza por la aparición de manchas marrones en la piel, principalmente en la cara (frente, mejillas, barbilla nariz y labio superior) y áreas expuestas al sol. Esta hiperpigmentación es particularmente recurrente y notoria en pieles más oscuras y en mujeres, relacionada en gran medida con factores hormonales (hormonas femeninas, anticonceptivos orales, menopausia, terapia hormonal sustitutiva) y con la exposición solar.

El mecanismo por el cual se origina el melasma es complejo e implica la interacción de los melanocitos (células de la piel que producen la melanina) con otros elementos dérmicos celulares y fisiológicos, como los queratinocitos y la respuesta inflamatoria. Todo ello en conjunto resulta en el desarrollo del melasma, que es una condición crónica y recurrente, con exacerbaciones y remisiones frecuentes que pueden afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

El tratamiento del melasma es complejo y puede variar dependiendo de la severidad de la afección, el tipo de piel y otros factores individuales. El tratamiento incluye el uso de protección solar de amplio espectro, medicamentos tópicos como la hidroquinona, retinoides o ácidos y agentes despigmentantes, así como tratamientos orales. Junto con la farmacoterapia tópica y sistémica, los peelings químicos y los tratamientos con láser o luz pulsada (IPL) han sido hasta la actualidad los tratamientos empleados en el tratamiento del melasma. Sin embargo, ninguno de estos agentes terapéuticos ni su combinación, consigue un resultado definitivo y más que hablar de curación del melasma, se debe hablar de manejo y control del mismo para conseguir la atenuación de la pigmentación y evitar su exacerbación.

Los láseres han mostrado ser eficaces en el tratamiento del melasma debido a su afinidad selectiva por la melanina. Los láseres de tipo Q-switched y fraccionados de tulio han sido utilizados por su eficacia en la reducción de la pigmentación y la minimización de la inflamación post-tratamiento. En la actualidad, los novedosos láseres de picosegundos representan una innovación en este ámbito, permitiendo el uso de altas potencias con la producción de menos respuesta inflamatoria gracias a sus pulsos ultracortos (billonésimas de segundo) cuyo mecanismo de acción se basa en la generación de ondas de presión, que apuntan selectivamente a la melanina de modo muy eficaz; esto los hace potencialmente ideales para el tratamiento del melasma.

La investigación reciente se ha enfocado en el uso de un láser fraccionado de picosegundos Neodimio:YAG de 1064 nm (Nd:YAG 1064), el cual entrega energía de manera fraccionada y precisa. En un reciente estudio de Bernstein y colaboradores (2.023)se ha utilizado un enfoque sistemático para valorar la eficacia y seguridad del tratamiento del melasma facial usando un láser de picosegundos fraccional Nd:YAG 1064 nm. Para ello se tomaron imágenes digitales de los pacientes en intervalos de un año para evaluar la eficacia del tratamiento controlando la variabilidad estacional, al prolongar la última evaluación hasta 12 meses después del primer tratamiento. Los participantes seleccionados para este tratamiento fueron evaluados cuidadosamente para excluir posibles factores de riesgo o contraindicaciones.

Face with open pores and melasma before and after make up or treatment concept.

Los tratamientos se realizaron utilizando una plataforma láser Nd:YAG 1064 nm de picosegundos con una pieza de mano fraccionada específica que divide el haz de láser en microhaces de alta intensidad. Un total de 20 pacientes (18 mujeres y 2 hombres) con un promedio de edad de 42 años y con tipos de piel Fitzpatrick III-VI recibieron cuatro sesiones de tratamiento (una al mes). El tratamiento láser se aplicó en dos pases con energías y número de pulsos específicos por sesión. Para la elección de los parámetros de tratamiento se tuvo en cuenta la respuesta inmediata de la piel al láser y en el seguimiento de los pacientes, con la finalidad de inducir un daño mínimo y obtener una mejora significativa en la apariencia del melasma.

Para valorar los resultados del tratamiento, se realizó una evaluación ciega por dermatólogos especialistas que desconocían las condiciones del tratamiento, utilizando imágenes estandarizadas pre y post-tratamiento, de cada paciente. Se utilizó una escala de 11 puntos para determinar el grado de mejoría siendo 0= ninguna mejora, 1= 10% de mejora, 2= 20% de mejora y así hasta 10= 100% de mejora. El 80% de las imágenes fueron correctamente identificadas por los evaluadores ciegos tanto a los 3 como a los 8 meses después del tratamiento, determinándose una mejora media de 3,7 puntos en la escala de 11 puntos a los 3 meses y de 2,7 puntos a los 8 meses. Estos cambios representaron mejoras porcentuales del 37% y 27% respectivamente, y se consideraron estadísticamente significativos.

En la evaluación del tratamiento se empleó también el índice mMASI (Modified Melasma Area and Severity Index) que mide la gravedad y la extensión del área afectada por melasma (rango de 0-24 siendo 24 la máxima severidad). Este ínidice disminuyó significativamente tras el tratamiento, pasando de un promedio inicial de 5,90 a un valor de 3,78 a los 3 meses después del tratamiento, manteniéndose dicha mejoría a los 8 meses. Esta reducción en las puntuaciones mMASI se observó en más del 70% de los pacientes en ambas evaluaciones de seguimiento.

La mayoría de los sujetos no experimentaron una recidiva del melasma al ser evaluados a los 8 meses tras el último tratamiento. Solo dos pacientes mostraron un aumento en las puntuaciones mMASI en la visita de seguimiento de 8 meses en comparación con la de 3 meses, aunque seguían siendo más bajas que al inicio del estudio.

En términos de seguridad, el tratamiento fue generalmente bien tolerado por los pacientes. El malestar promedio reportado fue bajo (una media de 3,8 sobre la escala de 11 puntos, donde 0= sin dolor y 10= máximo dolor) y la reacción adversa más común fue el enrojecimiento o eritema, que ocurrió en todos los tratamientos, pero fue principalmente leve y de rápida desaparición.  Otros efectos adversos descritos menos frecuentes fueron edema leve (40% de casos), petequias (2,5%), erupción acneiforme post-tratamiento (6,2%) y pigmentación temporal que se resolvió máximo a los 3,7 días. En general, los efectos adversos fueron notablemente inferiores a otros estudios y se resolvieron rápidamente, en un plazo medio de 1 a 3 días.

Otras investigaciones han destacado el uso de láseres no fraccionados de nanosegundos y picosegundos para abordar el melasma, reportando mejorías significativas en las puntuaciones mMASI pero también altas tasas de recurrencia, lo que sugiere la necesidad de terapias complementarias para conservar los resultados.

En este estudio, se eligió la óptica fraccionada para minimizar complicaciones como la hipopigmentación. Dado que el melasma es una afección influida por factores como la inflamación y las hormonas, los tratamientos con láser de picosegundos fraccionado, al actuar principalmente por presión sin producir efectos térmicos en el tejido circundante y limitar la respuesta inflamatoria en la zona tratada, plantean un enfoque terapéutico con menos efectos secundarios. A diferencia del tratamiento con haz abierto, no se ha informado que el tratamiento con láser fraccionado a 1064 nm produzca hipopigmentación permanente después del tratamiento y, por lo tanto, puede ser una opción más segura.

Dado que el melasma puede ser principalmente epidérmico, dérmico o una combinación de ambos, podría tener sentido argumentar que los tratamientos con láser fraccionado de dominio de picosegundos, que ejercen sus efectos superficialmente, podrían seleccionarse sólo para el melasma epidérmico. Los tratamientos con haz abierto penetran en la piel mucho más profundamente, debido a los grandes diámetros del haz y las longitudes de onda de 1064 o 755 nm que se utilizan normalmente. Se podría postular que el melasma dérmico o el melasma epidérmico y dérmico mixto solo deben tratarse con energía que llegue a la dermis. Sin embargo, como se ha encontrado en estudios con otros láseres y dispositivos basados en energía, a menudo se observa una respuesta inflamatoria dérmica incluso con el depósito más superficial de energía láser, que se manifiesta clínicamente como la aparición eritema y que se demuestra en el examen histológico. Parece que es esta respuesta inflamatoria la que conduce a la mejora del melasma tanto dérmico como epidérmico. Dado que las células inflamatorias se originan en la zona de vascularización dérmica, es la ubicación de la inflamación la que dicta la mejoría clínica

En resumen, este estudio de Bernstein y colaboradores subraya el potencial de los láseres de picosegundos fraccionados para el tratamiento eficaz del melasma, con una alta satisfacción de los pacientes y sin efectos adversos reseñables, aunque señala la necesidad de más investigación para entender completamente su eficacia a largo plazo y el manejo óptimo de los efectos secundarios.

Es importante recordar que el melasma es una condición desafiante que requiere un enfoque multidimensional para su tratamiento. La tecnología láser, especialmente los láseres de picosegundos ofrecen una dirección prometedora para el tratamiento, aunque el manejo integral sigue dependiendo de una comprensión más profunda de las causas subyacentes y de la personalización del tratamiento según el perfil individual del paciente.

Bernstein, E. F., Basilavecchio, L. D., & Wang, J. (2023). Melasma treatment with a 1064 nm, picosecond‐domain laser with a fractionated multibeam lens array. Lasers in Surgery and Medicine.

Diagonal CQ
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