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mamoplastia de reducción

¿ Cuánto tiempo debe pasar entre una reducción mamaria y el embarazo?

Es deseable esperar 6 meses tras la lactancia antes de una reducción de mama y, si se desea un nuevo embarazo, esperar 6 meses tras la cirugía

Después de el parto y después de la lactancia, es deseable esperar al menos 6 meses antes de realizar una intervención quirúrgica de reducción de mama. Durante este tiempo la paciente puede recuperar su peso inicial y se estabilizan los tejidos de la mama.

Por los mismos motivos es necesario esperar al menos 6 meses desde la intervención quirúrgica de reducción de mama hasta iniciar un embarazo.

Embarazo y evolución del resultado de la reducción de pecho

La paciente que se queda embarazada después de una reducción de mama también va a manifestar cambios en las mamas propios del embarazo, aumento de volumen e incremento de la pigmentación en la areola y el pezón. El grado en el que se producen estos cambios es variable de persona a persona.

Si el aumento de peso propio del embarazo está bien controlado, el aumento de tamaño del pecho propio del embarazo no debe producir una pérdida de resultado de la intervención.

La recuperación del peso previo al embarazo va a contribuir a recuperar el tamaño y forma previos.

Si se cumplen estas condiciones la mayoría de las pacientes no requieren intervenciones quirúrgicas secundarias.

Uso de prótesis de mama en la intervención quirúrgica de reducción de mama

En ocasiones es adecuado recomendar a las pacientes que se van a intervenir de una reducción de pecho que asocien a la intervención la implantación de una prótesis de mama.

En estos casos se utiliza un a prótesis de mama de pequeño tamaño. Esta prótesis no aporta un volumen apreciable al pecho, se utiliza para conservar el contorno de la mitad superior de la mama o escote, y sirve también para que el resultado de la intervención sea más estable en el tiempo y con los embarazo o cambios de peso.

La calidad, garantías y características de estas prótesis de mama son idénticas a las utilizada en un aumento de pecho simple. Sólo varia el tamaño que es mucho menor.

Si quieres saber más sobre la reducción de mamas…

 

Reducción Mamaria, mucho más que Cirugía Estética

Con frecuencia se considera la intervención quirúrgica de reducción mamaria como un tratamiento que tiene como sólo objetivo la disminución de volumen y peso de las mamas. Es cierto que este es el objetivo principal y la causa de la intervención, pero afortunadamente la elección adecuada de la cantidad de mama a extirpar y del diseño y técnica a utilizar, coinciden con el mejor resultado en forma y naturalidad de la mama reducida.

Es habitual que la paciente que consulta de forma previa a la intervención de reducción de pecho esté predispuesta a conseguir una reducción “lo mayor posible”, asumiendo a cambio cicatrices extensas y de mala calidad, areola y pezón insensibles, despigmentados, y formas y contornos mamarios sin atractivo.

La reducción de pecho es una intervención en la que el diseño preoperatorio es esencial para conseguir la forma y volumen mamarios óptimos para la constitución, edad y tipo de piel de cada paciente.

La extirpación de glándula y piel que se realiza debe ser poco traumática, equilibrada para conseguir el mismo volumen en las dos mamas intervenidas, y respetuosa con la anatomía funcional del pecho. Esta es la única forma de conseguir resultados naturales, y preservar en la mayoría de los casos la sensibilidad natural de la areola y del pezón.

La intervención debe ajustarse de forma individual al tamaño y anchura del tórax de cada paciente, al grado de elasticidad de la piel, a la mayor presencia de tejido glandular o adiposo, y al grado de hipertrofia y ptosis – caída – previo a la cirugía. Una pequeña prótesis puede utilizarse para mantener de forma definitiva el relleno a nivel de la parte superior del pecho o escote. Está prótesis no aporta un volumen apreciable y contribuye a conseguir los objetivos de la intervención.

Las cicatrices de la reducción de mama están siempre presentes. Para prevenir y conseguir que sean de la mayor calidad posible nunca deben utilizarse como sutura para la piel las grapas o los puntos individuales. Un diseño quirúrgico adecuado y la incorporación de programas de prevención y cuidados específicos para la cicatriz en las pacientes operadas, es esencial para evitar la aparición de cicatrices de mala calidad.

La reducción mamaria es compatible con la obtención de una mama de volumen adecuado a la paciente y de aspecto natural y atractivo.

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¿Es dolorosa una reducción de pecho?

Dolor y Hipertrofia de mama

Se diagnostica de “hipertrofia mamaria” a las pacientes que presentan un excesivo volumen de las mamas. La hipertrofia mamaria va prácticamente siempre acompañada de la caída o “ptosis” del pecho. La areola se sitúa a una distancia superior a los 25 cm del cuello o horquilla esternal.

La posición demasiado baja del pecho, y el exceso de volumen y peso de las mamas origina la sobrecarga de la columna vertebral a nivel cervical y dorsal. Esta sobrecarga mantenida y las posturas que adopta la paciente para compensarla y/o disimular el volumen del pecho, ocasionan dolor crónico en el cuello y la espalda.

Mamoplastia de Reducción

La “mamoplastia de reducción” es la intervención quirúrgica necesaria para eliminar el exceso de volumen del pecho y al mismo tiempo situar las mamas en la posición que les corresponde a la altura del tórax. La nueva posición de las mamas contribuye a la mejoría o desaparición de dolor en los hombros, cuello y espalda, tanto como la pérdida de volumen y peso.

Las pacientes con hipertrofia de mama necesitan utilizar sujetadores de tallas grandes y copa amplia, incómodos, que crean marcas y surcos a nivel de las clavículas y que no son capaces de mantener de forma constante el pecho a nivel torácico. Esta situación limita la forma de vestir, la comodidad o posturas durante el sueño a la vez que impide la realización de determinados ejercicios, como la carrera. También es habitual la aparición de cuadros inflamatorios o infecciosos – intértrigo – en las épocas más calurosas del año.

La intervención quirúrgica de reducción de pecho no es una intervención dolorosa. El postoperatorio es prácticamente siempre cómodo y sólo limitado por los apósitos que deben mantenerse entre una semana y 10 días. En las pacientes que no han desarrollado un deterioro articular vertebral la desaparición de la clínica de dolor se produce habitualmente en la primera semana del postoperatorio. En los casos en que existe degeneración articular o hernias discales, las pacientes describen casi una de forma constante la mejoría de la clínica de dolor.

La intervención quirúrgica es un procedimiento gratificante. Permite con poco riesgo quirúrgico una evidente y definitiva ganancia en calidad de vida para la paciente.

Diagonal CQ
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